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20/10/09

Maruja Mallo

"TÚ,

tú que bajas a las cloacas donde las flores más flores son ya unos tristes salivazos sin sueños y mueres por las alcantarillas que desembocan a las verbenas desiertas para resucitar al filo de una piedra mordida por un hongo estancado, dime por qué las lluvias pudren las hojas y las maderas. Aclárame esta duda que tengo sobre los paisajes.

Despiértame."


Rafael Alberti, "Ascensión de Maruja Mallo al subsuelo", Gaceta Literaria 61, 1929




Su nombre es Ana María Manuela Josefa Gómez y González pero conocida por todos como Maruja Mallo. Nace en Viveiro, Lugo, el 5 de enero del año 1902. Pertenece a una familia numerosa, siendo ella es la cuarta de catorce hermanos.

Cursa sus primeros estudios en la Escuela de Artes y Oficios, a los 20 años, se traslada a Madrid con su hermano, el escultor Cristino Mallo. “En calidad de alumna oficial becada por la Excelentísima Diputación de Lugo” se inscribe en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, donde estudia hasta el 1926, además de asistir a las clases a la Academia Libre de Julio Moisés.
En dicha academia, a través de su otro hermano, Justo, conoce a Salvador Dalí que la introduce en su grupo de amigos formado por jóvenes poetas y artistas, algunos de los cuales pertenecerán a la generación del 27, como Federico García Lorca, Rafael Alberti, Luis Buñuel, María Zambrano y Concha Méndez entre otros.
En estos años Maruja crea su propio leguaje artístico, atenta a los ecos de las diferentes vanguardias que empiezan a llegar a España (futurismo, surrealismo, cine) y al arte popular.


A Maruja le atrae lo popular, callejero y mundano. Son los años en que Maruja revoluciona con su personalidad a quien la conoce. Una mujer que, muchos años antes de que empezara la lucha femenina por la igualdad ya la había ganado viviendo como artista. 
En los años 1927-28 forma parte de la denominada Primera Escuela de Vallecas con Alberto Sánchez, Benjamín Palencia y Luis Castellanos, entre otros. Y en este mismo año se publica el texto de Franz Roh con la serie de sus Verbenas y Estampas divididas en populares, de máquinas y maquiníes, deportivas y cinemáticas.
En 1927 aborda temas recurrentes a la modernidad, pinta por ejemplo Elementos de deporte, La ciclista o Mujer de la cabra, este último durante su estancia en Canarias.
Melchor Fernández Almagro queda asombrado por su talento cuando ve sus Verbenas y Estampas y no duda en hablarle a José Ortega y Gasset de sus obras; éste le ofrece los salones de la Revista de Occidente para que presente su primera exposición, en la primavera de 1928 (primera y única exposición que realizó esta revista). Exhibe diez óleos que representan poblados llenos de sol, toreros y manolas, estampas coloreadas de maquinarias, deportes con mujeres atléticas y cine. La exposición es todo un éxito y gracias a ésta Ortega la introduce en su selecto círculo. Se convierte así en una de las protagonistas de España. Por aquel entonces su obra seguía la línea de la nueva objetividad o realismo mágico. Algunos califican su pintura como perturbadora y colorista y no ven lo cargada que está de ironía.
Durante esta década trabaja para numerosas publicaciones literarias como “La gaceta literaria”, “El almanaque literario” o la “Revista de Occidente” y realiza portadas para numerosos libros.
A finales de 1928 pasa por una etapa de inflexión y acercamiento al surrealismo fruto de su relación personal con Alberto Sánchez y Benjamín Palencia, con quien recorrerá los paisajes desoladores y duros de las afueras de Madrid, las zonas donde termina el urbano y empieza el rural. Este tipo de paisajes dan lugar a la serie “Cloacas y Campanarios”. La pintura de esta etapa es desgarradora y tremendista, actitud que suaviza con el paso del tiempo.
En el año 1930 ilustró con Dalí y Ángeles Santos artículos para El Robinson.
Conoce a Rafael Alberti en el año 1925, poco después de que éste recibiese el Premio Nacional de Literatura por “Marinero en tierra”. Se enamoran y colaboran artísticamente hasta el año 1931; Maruja crea los decorados del drama “Santa Casilda”, deja testimonios en los libros “Yo era un tonto y lo que he visto me ha hecho dos tontos” y en “Sermones y moradas”.
Poco después viaja a París, acompañada por su padre, con una pensión de la Junta de Ampliación de Estudios, su primera exposición se realiza en la Galería Pierre Loeb y su obra causa sorpresa entre los surrealistas. En la ciudad francesa conoce a André Breton y Paul Éluard quienes le proporcionan unos buenos contactos como René Magritte, Max Ernst, Joan Miró, Giorgio de Chirico, Jean Cassou, Picasso o Louis Aragon.
Cuando vuelve a España, a finales de 1932, participa activamente en la Sociedad de Artistas Ibéricos. Por aquellos años ya es conocida en los ambientes intelectuales y el gobierno francés le compra uno de sus cuadros para exponerlo en el Museo Nacional de Arte Moderno. Su vuelta le supuso un nuevo giro en su estilo, su pintura cambió radicalmente y alcanzó la maestría, tanto que el mismo Breton le compra en este año el cuadro titulado “Espantapájaros”, obra llena de espectros que hoy es considerada una de las grandes obras del surrealismo y que pertenece a la serie “Cloacas y Campanarios”.


"Las creaciones extrañas de Maruja Mallo, entre las más considerables de la pintura actual, revelación poética y plástica, original, «Cloacas» y «Campanarios» son precursores de la visión plástica informalista".


Paul Éluard




Estudia matemáticas y geometría para aplicarlas a sus lienzos y cerámicas, afirma su interés por la creación de un lenguaje universal basado en los principios de la geometría que tiene su correspondencia con los principios constructivos de Torres-García. De aquí sus nuevas series “Arquitectura minerales”, inspiradas en piedras, y “Arquitecturas vegetales”, llenas de frutas extrañas.




En febrero de 1935 entra en contacto con el poeta Miguel Hernández en casa de Pablo Neruda. Juntos pensaron el drama “Los hijos de la piedra” y se aprecia la influencia de Mallo en numerosas composiciones y 18 de los 30 poemas de “Imagen de tu huella”.
A partir del 1936 empieza su etapa constructiva y en mayo de ese mismo año tiene lugar su tercera exposición individual organizada por ADLAN en el Centro de Estudios e Información de la Construcción en la Carrera de San Jerónimo de Madrid con la serie de 16 cuadros de “Cloacas y Campanarios”, la serie de 12 obras de “Arquitecturas minerales y vegetales” y 16 dibujos de Construcciones rurales que publica en 1949 la Librería Clan con un prólogo de Jean Cassou. La exposición la preside su obra Sorpresa del trigo, obra con la que empieza su etapa muralista y revolucionaria que prosigue en el exilio. Ésta es la última obra que Maruja pinta en España antes de su exilio, la pinta en 1936 y está inspirada en los trigales de la estepa castellana: “el trigo es el símbolo pánico del mundo”, escribe la pintora.
En este año también funda en Madrid el salón “Amigos de las Artes Nuevas”, que se inaugura con Picasso. Realiza, en el 1935, los figurines y decorados de la ópera bufa del músico Rodolfo Halffter, el espectáculo “Clavileño” en el Auditorio de la Residencia de Estudiantes de Madrid.
Cuando empieza la guerra civil ella se encuentra en Galicia con las Misiones Pedagógicas y allí permanecerá unos meses antes de bajar a Portugal y viajar a Argentina. Con la invitación a dar una conferencia en Buenos Aires llega su oportunidad de viajar fuera de España, gracias a su amiga Gabriela Mistral, embajadora de Chile en Portugal, se embarca en la aventura del exilio. 
En el año 1939 publica su primer libro “Lo popular en la plástica española a través de mi obra” y empieza a pintar especialmente retratos de mujeres, su estilo es precursor del arte pop estadounidense. 
En Buenos Aires produce Canto de espigas y los viajes a Chile y costa del Pacífico encadenan su etapa marina. La Serie Marina son armonías lunares, en colores plata y gris. La influencia del sol daría lugar a la Serie Terrestre, armonías solares, en ocres y dorados. En la serie de Cabezas y Máscaras, la pintora se inspira directamente en cultos afro-americanos como por ejemplo el Vudú.




Entre 1945-1957, Maruja Mallo tiene un periodo oscuro; sus apariciones públicas y sus exposiciones también son más raras, pero de este periodo se puede destacar su viaje a la isla de Pascua en compañía de Neruda. Parece ser que esta estancia influyó en el esoterismo que caracterizó su obra posterior.
Viaja a Uruguay, Bolivia, Brasil y Nueva York donde conoce a Warhol. 
En 1964 regresa a España y cierra un capítulo de su vida. Pero aquellos que fueron sus contemporáneos o bien están muertos o siguen en el destierro. Se instala primero en el hotel Palace y después en un apartamento de la calle Claudio Coello y pinta viñetas para la Revista de Occidente. 
En el año 1979 empieza su última etapa pictórica con Los Moradores del vacío, obras pintadas durante los años setenta, y una serie de ocho litografías, homenaje a la Revista de Occidente. Ya tiene 77 años, pero conserva su vitalidad de siempre.
Su obra es cada vez más valorada por los críticos y galeristas, especialmente por la crítica española más joven, que ven en ella la encarnación de una vanguardia oculta por el franquismo. Con la muerte de Franco llega su reconocimiento y su culminación con la Medalla de Oro de Bellas Artes en 1982, una exposición antológica que le dedica en 1993 el Centro Gallego de Arte Contemporánea y el Premio de Artes Plásticas de Madrid.
Muere en Madrid el 6 de febrero de 1995 con 93 años en la residencia de ancianos Menéndez Pidal de Madrid.


"Maruja Mallo, entre Verbena y Espantajo toda la belleza del mundo cabe dentro del ojo, sus cuadros son los que he visto pintados con más imaginación, emoción y sensualidad."

Federico García Lorca






Obras

“Las manías de los escritores” en Gaceta Literaria, 1927.

“El escritor visto por su mujer” en Gaceta Literaria, 1927.

“Lo popular en la plástica española a través de mi obra, 1928-1936”, Losada, Buenos Aires, 1939.

“Proceso histórico de la forma en las artes plásticas”, Conferencia pronunciada el 31 de julio de 1937 en la sociedad Amigos del Arte, Buenos Aires.

“Relato veraz de la realidad de Galicia” la Vanguardia, agosto de 1938.



Falleció Maruja Mallo, última representante del surrealismo histórico
La pintora surrealista Maruja Mallo falleció el lunes por la tarde, a los 93 años de edad, en el Hospital Geriátrico de Madrid. Maruja Mallo estuvo presente en todos los movimientos artísticos españoles antes de la guerra civil.

05 de abril de 2009

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