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23/10/09

Precursores del Surrealismo


El acto poético se vivía como una posición social, política y filosófica, y constituía una de las tres ramas de trinidad surrealista “libertad, amor, poesía”.


Los surrealistas pusieron en circulación a poetas que no merecían estar en el olvido. Según el escritor Francés, T. Tzara, la poesía que no se distingue de la novela no interesa a nadie, opone a esto la poesía como actividad del espíritu, aquí se puede ser poeta sin haber escrito jamás un verso.

Esta nueva forma hace que los surrealistas admiren los poemas anónimos del siglo XVIII, de los cuales nace la vertiente de la novela negra, la que se opone a las construcciones lógicas y sabias de los racionalistas. Las figuras revolucionarias, que el surrealismo toma en cuenta son Horace Walpole, Ann Radcliffe, Maturin, Lewis y naturalmente a el escritor francés, Sade (1740- 1814), quién hizo de su vida una verdadera "novela negra", fue encerrado la mayor parte de su vida a causa de su ateísmo, por sus costumbres y el odio por su familia política.




Sade es para los surrealistas un gran y apasionante ejemplo, por su búsqueda de lo absoluto en el placer bajo todas sus formas y especialmente en el aspecto sexual, también por su oposición a los valores tradicionales.

Por otra parte los Románticos habían abierto un nuevo camino hacia lo extravagante y lo inesperado; hacia lo extraño y feo ; hacia los sueño y lo quimérico; hacia la melancolía y la nostalgia; etc. Este camino será explorado, por los surrealistas, con gran pasión, sin

embargo estos soñadores no rompen la prisión donde el hombre se debate.

La salida de esta prisión fue indicada por el poeta Francés, Charles Baudelaire (1821- 1867), con su obra las flores del mal”, en donde expresa el lado misterioso de la vida cotidiana, con esto se está en verdaderos terreno surrealista. Se esfuerza por liberarse de los moldes tradicionales, para utilizar el leguaje a su propio servicio, pero esta tentativa disminuye, por ser una tarea consciente.


Los poetas Alfred Jarry, Arthur Rimbaud y Isidore Duchase (conde de Lautréamont), transfundieron su vida a la poesía, haciéndola descender del pedestal, donde los hombres, ignorantes la habían encaramado, para acostarse con ella y morir en el más delicioso delirio del amor.

El escritor francés, Jarry (1873- 1907), señala el advenimiento en la vida del valor supremo "de los que conocen" el humor. Este humor es realmente la cuarta dimensión de este mundo, que sin él sería totalmente vacío e inhabitable. Contiene en sí la cobardía, la ferocidad, el cinismo, el desdén por el espíritu y sus valores, la prepotencia de la vulgaridad. La atmósfera de su obra es absolutamente única e inimitable.

Jarry dio un ejemplo difícil de seguir, esforzándose (a veces) los surrealistas por imitarlo, dando a sus obras y a sus vidas ese matiz burlesco que perciben los Filisteos.

El poeta francés, Arthur Rimbaud (1854-1891), traza para los surrealistas la propia parábola del arte y representa, asimismo, el destino futuro. Para él, el arte ha dejado de ser un fin. Breton agrega "su obra merece quedar de vigía en nuestro camino".




En Rimbaud, podemos ver una interrogación eterna por el destino del hombre, del "para que estamos hechos, qué podemos aceptar de servir, y si debemos dejar toda esperanza". Esta interrogación esta hecha por los hombres libres, lo que para los surrealistas es cuestión fundamental, después de esto se hacia imposible no sentir la influencia de su obra, siendo los surrealistas sus discípulos consecuentes.

Para él "el Yo es otro", es decir, asisto al brotar de mi pensamiento, doy una arqueada, la sinfonía remueve las profundidades, llega de un salto a escena. Formulaba la verdadera naturaleza de la inspiración, con una voz que viene de las profundidades del ser, de inconsciente, al cual los surrealistas le abrirán las puertas dejándolo correr en cataratas de diamante o torrentes de barro.

Arthur Rimbaud, no pudo llegar a las puertas de lo desconocido, porque tuvo miedo y se hecho para atrás, pero sin embargo, él, entreabre las puertas que los surrealistas no tendrán, más que abrir en toda su amplitud.




El poeta francés, Isidoro Ducasse, llamado también, conde de Lautréamont, después de permanecer desconocido por muchos años, fue proclamado por los surrealistas como su más ilustre precursor.

Su obra poética es la más consciente realización de la crisis espiritual causada por el progreso científico. En el transcurso de dos años vivió y reflejo el conflicto de la época por la que paso tan rápidamente.

Por su educación científica en la escuela Politécnica de París (en donde se invocaban las matemáticas) y su profunda influencia sobre la naturaleza que comenzaría siendo muy religiosa, constituyendo la base de su obra, pero sin embargo repugnaba los avances de la ciencia en el campo de lo oculto.

Miraba con desprecio los descubrimientos científicos de su tiempo, inclinándose por lo místico, dotado de una poderosa imaginación deseando un mundo que hubiese podido moldear con sus propias manos, un mundo de milagros, de metamorfosis y de revelaciones.

Encontrándose como un místico despojado de sus símbolos de veneración, porque la humanidad todavía no ha alcanzado la conciliación de la física y la metafísica.

Para él, el hombre se encuentra en un estado de asfixia, por no poder evadirse de las leyes físicas, las que conllevan a una desesperación por sentir que no habrá nada más allá de la tumba. Por otra parte, hay una rebelión y un desafío del hombre, por no resolver los problemas importantes de la vida, como por ejemplo, la mortalidad e inmortalidad del alma.

En este momento el poeta estaba comenzando a explicar las formas superiores por las inferiores. Los personajes de Lautréamont pasaban fácilmente de una forma de vida a otra, comunicándose entre sí con facilidad, aunque no se alcanza la glorificación de la irracionalidad en el hombre, pero sin embargo orienta a la poesía hacia esa dirección.

Lautréamont era un antisocial, siendo su lema: "Yo solo contra la humanidad". Su símbolo es un corcel galopando furiosamente para esquivar el ojo humano y gozar con todos los ejemplos de la maldad humana, además nos muestra al hombre cometiendo crímenes diabólicos y deleitándose con su perversidad, la sola vista del ser humano le parece repulsiva.

Su poesía ataca al hombre y al creador que no debió haber engendrado tal gentuza. Describa al creador como un rinoceronte, con conducta vergonzosa, siendo una fuente de maldad. Anhela lo infinito y lo correcto e incorrecto, no eran contradictorios, dirigiéndose simultáneamente hacia la búsqueda del infinito. Para él, el infinito no es abstracto, sino, que es un principio espiritual que preside las funciones fisiológicas de la carne.

Con él se origina, pues, la noción de que la expresión artística puede resultar de un método científico de exploración de subjetividad del sujeto pensante. Esta exploración se ve restringida por la razón y la imaginación, basada en una experiencia exterior, impotente y engañadora. Sin embargo, la inteligencia puede ser destruida temporalmente por un torbellino de facultades inconscientes.

De este modo se inicio un experimento científico, una verdadera vivisección humana en literatura. Lautréamont, desprecia la experiencia y la imaginación, porque no posee la facultad de recordar, por esto reemplaza a la memoria por la mezcla de lo real (remembranza) y lo ilusorio (sueño). Por esto las facultades mentales enfocan un solo sentido cada vez, disminuyendo los demás. En ciertos momentos, magnifica la sensación del tacto, como por ejemplo al aplastar una mosca; y en otros momentos magnifica la audición en una persona que antes ha sido sorda, oyendo ahora hasta lo imposible.

Además crea imágenes que suceden sin conexión entremezcladas, como en una pesadilla, dejando de lado los bellos sueños. Esta pesadilla se ha transformado intencionalmente en monstruo, para eludir la condición humana regida por la naturaleza.

El héroe de sus personajes es Maldoror, quién junto a sus secuaces atacan y hacen sufrir al hombre, porque sienten repugnancia por él, deseando, por esto, matar a niños para que no alcancen ese estado de repulsión inherente al adulto. Estos síntomas son semejantes a los que fueron descubiertos en la perturbación mental de su hermano (perdida de la memoria, deshumanización, egoísmo infantil y falta de sueño).

Su obra fue mantenida fuera del alcance del público, porque la vida estaba ahí pintada con colores demasiado amargos, lo que podía enfadar al público y a causa de esto no tuvo el apoyo financiero de sus padres. A raíz de esto decide cambiar su noción de vida por la esperanza, calma, dicha y deber, para obtener la ayuda financiera de su padre. El prefacio fue todo lo que de él se escribió.

Sin embargo no sabemos si realmente, él, se convenció de la grandeza de la vida humana o sólo, quería burlarse de la humanidad.


Vale la pena mencionar que Breton quedó impresionado por la obra de Sigmund Freud, especialmente por las investigaciones de éste en los procesos inconscientes. “Para Freud existen en nuestra experiencia cotidiana ciertos actos aparentemente inintencionados cuyo origen resulta desconocido para la conciencia. De esto se desprende que los contenidos de conciencia o las conductas observadas resultan insuficientes a la hora de aclarar el comportamiento humano en toda su extensión”. Tanto las teorías de Freud como la posibilidad de acceder a procesos automatizados y la exploración del subconsciente, unidas al rescate de figuras de la poesía y la literatura que habían sido olvidados y más que todo rechazados en su época, se convirtieron poco a poco en la base del movimiento surrealista que fue el más sobresaliente de la entreguerra.


Fuentes:

http://www2.udec.cl/~mariasmo/historia/Precursores%20del%20surrealismo.htm

http://www.psikeba.com.ar/tematica/surrealismo.htm

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