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23/3/10

Cuentos del cholo y del montuvio


“Los que se van”


La obra que cambió el rumbo de la literatura ecuatoriana.


“Este libro no es un haz de egoísmos.
Tiene tres autores: no tiene tres partes.
Es una sola cosa.
Pretende que unida sea la obra
como fue unido el ensueño que la
creó. Ha nacido de la marcha fraterna
de nuestros tres espíritus. Nada más”.

Demetrio Aguilera Malta, Joaquín Gallegos Lara y Enrique Gil Gilbert, tres jóvenes guayaquileños sorprendieron al Ecuador con la publicación, en 1930, de “Los que se van”. Libro compuesto de 34 relatos breves, que capturan la realidad de la vida de los habitantes de la costa ecuatoriana, pero no de aquellos que eran visibles hasta entonces, sino de los cholos los negros y montuvios. La obra es una denuncia, la protesta en contra de un sistema socioeconómico, además se va hurgando en las raíces de la identidad nacional. El cambio en el rumbo de la literatura ecuatoriana se había dado…

La desilusión por la política, la influencia de Icaza, de Benites Vinueza; los procesos sociales que se venían dando, protestas y represión, fraguaron para el nacimiento de la generación que denunciaría todas estas realidades, sin estetizarla, contándola tal y como era.

“Los que se van”, inaugura el nuevo relato ecuatoriano, denuncia las condiciones socioeconómicas de un sector de la población que había permanecido oculto, olvidado; toman protagonismo el negro, el cholo, el montuvio, pasan a formar parte de la realidad nacional, su vida, los paisajes que les rodean, sus costumbres, las relaciones con los demás, los complejos, el drama de la pobreza; todo es narrado en estos cuentos, que pronto trascendieron, llamaron la atención de los lectores nacionales y extranjeros. Así el “Grupo de Guayaquil” al que pertenecieron los autores se convirtió en merecido protagonista del arte, la literatura y  la política del siglo XX.



Porque se va el montuvio 

Los hombres ya no son los mismos  

Ha cambiado el viejo corazón  

de la raza morena enemiga del blanco. 
La victrola en el monte apaga el amorfino.  
Los montuvios se van para abajo del barranco,
Tal un aguaje largo los arrastra el destino.  
 
Joaquín Gallegos Lara










Fuente:http://www.edym.com/books/esp/LitIAsXX/sevan.htm


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