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1/11/11

Culto a los muertos (Culturas Equinocciales)


Aya Marcai Quilla, 
mes de llevar a los difuntos


En el décimo mes lunar entre octubre y noviembre se realizaba la celebración por los muertos.



Tola Puruhá, Frente a Colta, Chimborazo - Ecuador


La Fiesta de Ayarmaca se celebraba en ca­da ay­llu, ca­da tri­bu y co­munidad, te­nía lu­gar so­bre los se­pul­cros. En Im­ba­bu­ra, se la realizaba so­bre las to­las-tum­bas.

Varía la interpretación de este nombre compuesto del Aya, que significa muerto o difunto. Etimológicamente sería “solemne conmemoración de los difuntos”, la cual la hacían una vez al año, con fiesta lúgubre de músicas funestas y tristes cantos. En ellos relataban las proezas y hazañas de los respectivos difuntos de cada tribu o familia.

Esta ceremonia (Ayarmaca ), la hacían comúnmente sobre los sepulcros, renovando en aquel tiempo los vinos o licores (Chicha), por medio de ciertos conductos. Es probable que en este mismo mes se representasen las tragedias alusivas a los hechos de sus antepasados.

Los Caras “no acostumbraban enterrar sus muertos abriendo sepulturas en la tierra, como los Quitus”, de quienes se tiene vestigios de tumbas profundas. Los Caras, colocaban el cadáver a la superficie en lugar separado de las poblaciones y poniendo en contorno sus armas y alhajas de mayor estimación, hacían las fúnebres ceremonias. Concluidas éstas, fabricaban alrededor una pared baja de piedras brutas, comenzando a colocarlas los más allegados al difunto. Cubierto el recinto, con una especie de bóveda a manera de horno, cargaban encima tanta piedra y tierra que formaban una pequeña montaña llamada Tola, mayor o menor, según la esfera de cada uno y sobre ella concluían las demás ceremonias y llantos al mes y al año.

Paila Tola, Atuntaqui, Imbabura - Ecuador


En la Provincia de puruhá abrían en la tierra las hoyas muy profundas, donde sepultaban el cadáver con todas las cosas que habían sido de su mayor estimación, según el uso común de la mayor parte de las naciones.

Los Puruhaes pensaban que las almas debían cruzar un río escatológico: Ayacum se llama el río Guano, o sea: “El río de las almas”, lugar en donde había un intenso culto de los difuntos con un gran cementerio como es el de Elén pata.

Se conocen algunos de los “Ritos de muerte en los territorios Andino Equinocciales”, uno de ellos es el “aya armay” es el rito o baño de purificación de los muertos. En algunos escritos se hace referencia también a la “Calle de las Huacas” como el asiento del gran cementerio de los Caras, ya que allí encontramos una bola irregular de unos 10 cms. de diámetro, de obsidiana, objeto mágico empleado aun hoy por los indios como obsequio de los bautizos y en las sepulturas de cadáveres, alcual los indios Quechuas llaman “aya-cull que” o “plata de los muertos”, los indios Quitus “quishas” y los Pastos “cufial”.



Fuentes:

ATAHUALPA DUCHICELA; Haro Alvear, Silvio Luis.
CIENCIA ANDINA; Serrano, Vladimir.
HISTORIA DEL REYNO DE QUITO; Velasco, Juan de.


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