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31/12/12

Un ritual ...

"En todos los ritos, la sencillez es la mayor extravagancia"
Confucio (551 a.C. - 478 a.C.), filósofo chino



Un ritual está ligado implícitamente con una función sagrada, para los seres humanos, los ritos tienen que ver con una tradición, con sus creencias o con aquella práctica en la que ponemos nuestra fé con el fin de obtener un beneficio.

Ya que nos hemos acostumbrado a medir el tiempo y a dejar que su paso marque nuestra vida en niñez, juventud o vejez, hoy 31 de diciembre del 2012, es la noche vieja que da paso al joven 2013.

El año nuevo, en el calendario gregoriano, es una fecha en la que si no todos, la mayoría tiene un rito...  las uvas, las maletas, la ropa íntima roja o amarilla según el deseo, etc., el mío lo comparto, pero no sólo mi ritual sino su historia.

Me declaro creyente, pero no de las religiones, ni los dioses de los hombres y las reglas que nos imponen; no soy atea, porque creo, creo en la Naturaleza, en la Tierra (nuestra madre) y en las energías que de ella emanan. Soy de aquellas que saben que para ver primero hay que creer.

Hace algún tiempo impuse una regla en mi vida, nada ni nadie va a influir con sus actitudes en mi estado de ánimo, así lo que los demás hagan, digan o piensen de mi, será asunto de ellos, también si la naturaleza a veces se torna en mi contra sabré encontrar las oportunidades ocultas y bailar bajo la lluvia. Es así que los días son una fiesta... y de ellos en especial celebro el último y el primer día del año (gregoriano), y también la fecha de mi nacimiento. Para estos días especiales tengo un ritual, mi baño mágico.

El poder de las palabras y las energías son las que me auguran un año bueno, creer que uno es capaz de crear su propia magia, ir en busca de lo que quiere y mantenerse siempre alegre, pensando positivo, si bien no es la Panacea Universal, en parte son algunos de sus ingredientes, a ellos en mi baño del 31 los complemento con una infusión de flores, hierbas y especias entre las que están las rosas, canela, miel, menta... todo depende de lo que cada uno quiera para su vida, las plantas que la Naturaleza nos brinda tienen su magia y a ello, al final de mi baño le agrego Champagne, ya que me augura que tendré motivos para celebrar, triunfos, amor, salud... el celebrar desde el inicio hasta el final y dar las gracias por todo lo que tenemos nos llena de buenas energías y esa es la puerta de entrada para la felicidad.

Felices días de festejos, salud, amor y alegría...
¡ Salud !




26/12/12

Eugenio Espejo ... el duende de Quito

By Alquimia

La ciudad no consiste en las casas, los pórticos, ni las plazas públicas: 
los hombres son los que la forman.

Eugenio Espejo


Eugenio Espejo

La vida de este personaje está envuelta en el misterio, desde su mismo origen ha sido causa de debates, investigaciones y polémicas... Su vida pública y la privada, aquellos secretos que guardó, las acusaciones que se le hicieron y su gran genio. Una familia y un hombre sin duda dignos de ser parte de la historia de una ciudad mágica como Quito.

La fecha exacta de su nacimiento no se conoce, pero la de su Bautismo consta sorprendentemente, en el libro de los Españoles blancos el 21 de febrero de 1747. Primer dato que llama la atención ya que por más influencias que hubiese tenido su padre, en una sociedad marcada por un sistema de castas. Sea cual fuere el verdadero origen de Eugenio de Santa Cruz y Espejo, sus padres le procuraron la mejor educación en los colegios exclusivos. 

Espejo “Estudió todo lo que pudo, cursó las cuatro carreras universitarias que se ofrecían en su tiempo;  leyó con una pasión desbordada libros  en cuatro o cinco idiomas y observó con ojo despierto las enfermedades físicas, morales y sociales de sus compatriotas” 

Dr. Freile-Granizo

Eugenio Espejo y sus escritos

Científico, médico, escritor, abogado, periodista, pensador y patriota... Tuvo a su cargo los 40.000 volúmenes de la Biblioteca de los jesuitas cuando estos fueron expulsados de la Audiencia, es por eso que hoy parte de esos fondos que él mismo leyó y custodió forman parte de la Biblioteca que lleva su nombre.

Conocido como el Duende de Quito, Eugenio Espejo fue fiel reflejo de la época en la que vivió, fue un hombre de la Ilustración, amante de la lectura, de las investigaciones, la Ciencia y la Medicina; de la Política y aún más apasionado por su patria. 

Se cuenta que fue el primer grafitero de la Real Audiencia de Quito, que una noche amparado por la oscuridad colocó frases y panfletos en las calles, las mismas incitaban al pueblo a levantarse en contra de los opresores. 

"Al amparo de la cruz, sed libres, conseguid la gloria y la felicidad".


Banderitas colocadas en la ciudad de Quito atribuidas a Espejo.


"La lástima fue que ignorábamos verdaderamente el alma de la poesía, que consiste en la naturalidad, moderación y hermosura de imágenes vivas y afectos bien explicados; y, aunque decorábamos a Horacio, Virgilio y Lucano, este último nos arrebataba con su fuego, con el que verdaderamente era un horno, dirélo así, nuestra incauta y mal acostumbrada imaginación".

Eugenio Espejo

Obras de Eugenio Espejo:

1779   El Nuevo Luciano de Quito.
1780   Marco Porcio Catón.
1781   La Ciencia Blancardina.
1781   Dedicatoria del Tratado de Longinos.
1787   Cartas Riobambenses.
1785   Reflexiones sobre las viruelas.
1788   Cartas Latacungueñas. 
1789   Discurso de la Concordia.
1792   Primicias de la Cultura de Quito.
1795   Testamento


Manuela Espejo, hermana de Eugenio.

Acusado varias veces fue encarcelado por primera vez en 1783 debido a sus fuertes críticas al poder, la segunda por relacionarlo con algunas publicaciones peligrosas, en esa ocasión las autoridades en Bogotá no encuentran delito y se le da el sobreseimiento en 1789. 

En marzo 1795 debido a varias acusaciones de grupos de poder es apresado esta vez también se le declara inocente pero, un día después de su liberación es detenido nuevamente por considerar que es cómplice de su hermano Juan Pablo quien planea acciones subversivas. Permanece varios meses en prisión, hasta del 21 de noviembre, poco tiempo después de salir libre dicta su testamento dejando como albacea a su hermana Manuela. Muere el 27 de diciembre de ese mismo año.



El buen juicio, del cual hablo, es de una especie diferente; él es alegre, vivo, lleno de fuego...El procede de una inteligencia recta y luminosa, de una imaginación limpia y agradable. Este justo temperamento del a vivacidad y del buen juicio, hace que, siendo el espíritu sutil, no sea evaporado; que él brille, pero que no brille demasiado, que conciba prontamente todo, y que de todo juzgue sanamente.

Eugenio de Santa Cruz y Espejo
Duende de Quito


Fuentes:

http://www.radiozonamistica.com/temporal/p.cando/TP20110126/EUGENIO%20ESPEJO/LIBRO%20DEFINITIVO%2001.pdf
http://www.frasesypensamientos.com.ar/autor/eugenio-espejo.html
Fotografías: Ángeles Flores, Museo de Cera "Alberto Mena Caamaño" - Quito. 


23/12/12

El más famoso cuento de Navidad


By Ángeles 

A Christmas Carol

Scrooge cumplió más de lo prometido. Lo hizo todo y muchísimo más; fue un segundo padre para Tiny Tim, que no murió. Se convirtió en el amigo, amo y hombre más bueno que se conoció en la vieja y buena ciudad o en cualquier otra buena ciudad, pueblo o parroquia del bueno y viejo mundo.



No creo que haya sido ni tan avara, ni tan despreocupada por los sentimientos de los demás como el personaje creado por Charles Dickens en su célebre obra A Christmas Carol, Canción o Cuento de Navidad. Tampoco sé cuál sería mi reacción si se me presentaran los fantasmas de las Navidades para mostrarme el pasado, presente y futuro, lo que sí sé es que el escritor británico con esta obra no sólo logró gran éxito y reconocimiento, sino que en la sociedad victoriana en la que vivía, con la industrialización acabando con los valores y que desde hace mucho había perdido el sentido de unión familiar y compañerismo, su novela logró ese cambio de actitud en la Navidad al igual que en el personaje Scrooge. La fecha ya no pasaría sin celebrarse además de que mostró la realidad de la época convirtiéndose en un claro reflejo de la sociedad en la que vivió Dickens.

Pero aunque la fama de A Christmas Carol deslumbra a otras obras navideñas existen otros escritos que se refieren al tema, En 1848 se publica El árbol navideño y la boda relato corto escrito por el Fiódor Dostoyevski. Cómo olvidarnos de esa criatura verde y peluda que vive en una cueva y odia la Navidad,  How the Grinch Stole Christmas! es un libro infantil escrito por el Dr. Seuss publicado en 1957. Nikolai Gogol también se apunta en los temas navideños con su obra Noche Buena al incluirlos en una serie de novelas cortas publicadas en 1832, en las que refleja las costumbres y personajes de la Ucrania del siglo XIX.



Allá en el bosque había un abeto, lindo y pequeñito. Crecía en un buen sitio, le daba el sol y no le faltaba aire, y a su alrededor se alzaban muchos compañeros mayores, tanto abetos como pinos.

El abeto
Hans Christian Andersen 


Hans Christian Andersen famoso escritor con su cuento infantil El abeto publicado en 1844, nos lleva de la mano a soñar con una visión más natural y mágica sobre un tema que implica la Navidad, allí el personaje principal no es un hombre, tampoco un pueblo y sus costumbres, mucho menos un verde, peludo y cascarrabias, es sí un personaje de color verde a quien humaniza, es el Árbol navideño, tan indispensable en la decoración en estas fechas. Un año más tarde en 1845, publica La pequeña vendedora de Fosforos un cuento pequeño que refleja los deseos de una niña que subre de soledad y tristeza. El gigante egoista es quizás uno de los mejores cuentos infantiles creados por Oscar Wilde para sus hijos, en el que se habla tambien de las navidades y de un personaje que cambia a partir de esta época.



El nacimiento de Jesús y la interpretación que se puede hacer de este acontecimiento que sirve de inspiración para que se creen obras bellísimas.

El tema navideño es sin duda de gran interés para el escritor, se pueden desarrollar diversas temáticas y géneros, hay quienes han escrito canciones o villancicos navideños, lírica, prosa, novelas cortas y más extensas, cuentos, etc. Entre los narradores que han tocado el tema están Lope de Vega,  Ernest Theodor Amadeus Hoffman, Gustavo Adolfo Becquer, Guy de Maupassant, Antón Chejov, Ruben Darío, C. S. Lewis, Truman Capote y muchos otros, algunos con varios escritos que hablan de la Navidad y que nos dan pretextos para seguir contando cuentos y manteniendo las tradiciones en esta fecha especial.

23/11/12

Goethe Haus

By Ángeles


"Amigo mío, todas las teorías son grises; 
solamente está lozano el árbol dorado de la vida."



Johann Wolfgang von Goethe es sin duda el hijo más ilustre de  Fráncfort del Meno, nació el 28 de agosto de 1749 en la residencia de la familia al medio día, cuando tocaba la campana de las doce.  El sitio hoy es conocido como Goethe-Haus. 

Una visita a Frankfurt am Main no está completa (para un escritor) si no conoce la hermosa casa burguesa de estilo barroco tardío en la que nació uno de los más importantes escritores universales. Allí Goethe creció junto a su hermana Cornelia, los dos hijos de Johann y Catharina recibieron en el seno del hogar una excelente educación.

Habitación de Goethe


"¡Artista!, ¡Plasma!, ¡No hables!"



El autor creó aquí sus primeras obras, poemas y dramas. Al entrar en la habitación podemos imaginarlo en el pupitre de pie, escribiendo Las desventuras del joven Werther, la primera versión de Fausto y muchas otras...

"Dinero perdido, pérdida ligera; 
honor perdido, pérdida considerable; 
coraje perdido, pérdida irreparable."



La residencia que hoy admira el público fue destruída hasta sus cimientos en 1944 durante los ataques sobre Frankfurt en la Segunda Guerra Mundial, sin embargo, el mobiliario había sido trasladado a otro lugar y con base en los diseños originales se reconstruye y reabre al público.


15/10/12

Palabras Sombrías

Relato Oscuro Erótico 
Fausto Ramos




No sé qué se disfruta más, tener el privilegio de leer el libro ya publicado del escritor o saborear el proceso mismo de la escritura... lo cierto es que Fausto, en el taller y en algunas de nuestras reuniones literarias nos ha compartido generosamente las ideas y esbozos del los relatos de su nuevo libro, nos ha contado sus experiencias en el proceso de creación, sus inquietudes y dudas, que al final resultan quizás ser las mismas para todos. 

"Sus palabras, hurgan en la mente inocente del lector que trasiga entre líneas y solo hasta el final sabrá del desenlace. Historias de amantes próximos a la extinción presumible de la especie, parecen buscar con la guía de Fausto Ramos, pernoctar al menos una noche, en la Sodoma y Gomorra ecuatoriales que los convierta una y otra vez en fugaces 'estatuas de sol' " 

Diego Velasco Andrade 
Coordinador de Talleres Literarios CCE



Incursionar en los géneros es una aventura para quien escribe, pasar del relato fantástico ecuatorial al relato oscuro erótico es un acto de valentía, creo que casi siempre los seres humanos cuando encontramos algo con lo que nos sentimos cómodos nos quedamos ahí sin darnos la oportunidad de buscar nuevas temáticas, ese no es el caso de Fausto que se arriesga y acierta, desde el primer momento el libro Palabras Sombrías atrapa al lector, lo seduce, lo embruja. Es lo que me sucedió a mi desde que inicié la lectura.

El relato con el que empieza la obra sin duda juega un papel fundamental, su fuerza se esparce y se queda durante las lecturas y uno imagina de vez en cuando que si el autor en realidad pensaba en aquello del "Efecto Hemingway". Lo cierto es que la imaginación vuela, los lugares descritos, las situaciones, los sentimientos, todo en el libro nos transporta a ese mundo negro y erótico en el que cada uno, cada lector  podría ser un personaje.


Presentación del libro

Jueves 25 de octubre de 2012
19h00
Casa de la Cultura Ecuatoriana "Benjamín Carrión"
Av. 6 de Diciembre 16-224 y Patria.
Sala Jorge Icaza 




10/10/12

Vicente Huidobro, reflexiones sobre literatura...




E L   L E N G U A J E

Aparte de la significación gramatical del lenguaje, hay otra, una significación mágica, que es la única que nos interesa.  Uno es el lenguaje objetivo que sirve para nombrar las cosas del mundo sin sacarlas fuera de su calidad de inventario;  el otro rompe esa norma convencional y en él las palabras pierden su representación estricta para adquirir otra más profunda y como rodeada de un aura luminosa que debe elevar al lector del plano habitual y envolverlo en una atmósfera encantada.

(de "La Poesía", Madrid, 1921)


S U R R E A L I S M O   Y   C R E A C I O N I S M O


Desde el momento en que el escritor se sienta ante la mesa lápiz en mano, existe una voluntad de producir y (no juguemos con las frases) el automatismo desaparece, pues él es esencialmente involuntario y maquinal.  Desde el instante en que os preparáis para escribir, el pensamiento surge controlado.

El automatismo puro -es decir, la espontaneidad completa- no existe.  Pues todo movimiento como lo dice la ciencia, es transformación de un movimiento anterior.

Considero inferior vuestra poesía del surrealismo tanto por su origen como por sus medios.  Hacéis que la poesía descienda hasta convertirse en un vulgar truco de espiritismo.

La poesía ha de ser creada por el poeta con toda la fuerza de sus sentidos más despiertos que nunca.  El poeta tiene un papel activo y no pasivo en la composición y engranaje de su poema.

(en "Manifestes", 1925)


P O E S Í A   Y   R U T I N A



Un poema sólo es tal cuando existe lo inhabitual.  Desde el momento en que un poema se convierte en algo habitual, no emociona, no maravilla, no inquieta más, y deja, por lo tanto, de ser poema, pues inquietar, maravillar, emocionar nuestras raíces es lo propio de la poesía.

(en "Manifestes")


P O E T A S    V E R D A D E R O S



Debemos proclamarlo en voz alta : Saint-Pol-Roux fue uno de los pocos poetas artistas que quisieron dar al poeta todo el prestigio que entraña este vocablo mágico.

Encuentro que hoy existen pocos poetas que nos den la sensación de tales en su obra general.  Ayer, Apollinaire era el único que daba esta sensación; hoy, entre los que conozco a fondo, no existen más que Tristán Tzara y Paul Eluard.

Tzara logra casi siempre darnos los grados de arrebato necesarios para probar que la carga era fuerte.


F U T U R I S M O



"Futurismo, arte del futuro.  Pero si hacemos el arte del mañana ¿qué harán los artistas del mañana?  Tal vez harán el arte de hoy día.  ¡Hermosa inversión de papeles!

Ya que no vivimos mañana y que ellos no viven hoy, nos arriesgamos a equivocarnos y seguramente no equivocaremos, y también ellos, nacidos en otra atmósfera, en medio de otros problemas y de otro ideal, habrán de equivocarse como nosotros.

Mejor será resignarse a hacer humildemente el arte de nuestros días sin preocuparnos del día siguiente".


M A Q U I N I S M O   Y   T E M A



No es el tema sino la manera de producirlo lo que lo hace ser novedoso.  Los poetas que creen que porque las máquinas son modernas, también serán modernos al cantarlas, se equivocan absolutamente.

Si canto al avión con la estética de Víctor Hugo, seré tan viejo como él;  y si canto al amor con una estética nueva seré nuevo.

Esto no quiere decir que no debemos usar términos del maquinismo actual.  Esto quiere decir que no deberíamos abusar de ellos y, sobre todo, creernos modernos por otra razón que por la base fundamental de nuestra poesía.


Vicente Huidobro.

8/9/12

Manifiesto de Manifiestos

Vicente Huidobro


Después de lanzados los últimos manifiestos acerca de la poesía, acabo de leer los míos y, más que nunca, me afirmo en mis antiguas teorías.

    Tengo aquí los manifiestos dadaístas de Tristán Tzara, tres manifiestos surrealistas y mis artículos y manifiestos propios. Lo primero que compruebo es que todos coincidimos en ciertos puntos, en una lógica sobrestimación de la poesía y en un también lógico desprecio del realismo.

    El realismo en el sentido usual de la palabra, es decir, como descripción más o menos hábil de las verdades preexistentes, no nos interesa y ni siquiera lo discutimos, pues la verdad artística empieza allí donde termina la verdad de la vida. El realismo carece de carta de ciudadanía en nuestro país.

    Los manifiestos dadaístas de Tzara fueron tan comentados a su hora que no vale la pena volver sobre ellos. Además, son mucho más surrealistas -al menos en su forma- que los manifiestos surrealistas. Aparecieron para hacer un papel absolutamente necesario y bienhechor en un momento determinado en que era preciso demoler y luego despejar el terreno.

    Por su parte, los manifiestos surrealistas proclaman el sueño y la escritura automática.

    Según Louis Aragon el surrealismo habría sido descubierto por Crevel en 1919. Y Breton da la siguiente definición del surrealismo: "Automatismo psíquico puro mediante el cual uno se propone expresar el verdadero funcionamiento del pensar. Dictado del pensar ajeno a cualquier control de la razón."



    ¿Pero quién puede decir que es éste y no otro el verdadero funcionamiento del pensar? El vocablo "pensar" ya implica control. El pensar es la vida interior. Es, según Descartes, conocimiento, sensación, pasión, imaginación, volición.

    El pensar es memoria, imaginación y juicio. No es un cuerpo simple, sino compuesto.

    ¿Creéis que es posible separar, apartar alguno de sus componentes? ¿Podéis mostrar algún poema nacido de este automatismo psíquico puro del que habláis?

    ¿Creéis que el control de la razón no se lleva a cabo? ¿Estáis seguros de que estas cosas de apariencia espontánea no os llegan a la pluma ya controladas y con el pase-libre horriblemente oficial de un juicio anterior (tal vez de larga fecha) en el instante de la producción?

    Tal vez penséis haber simplificado y resuelto un problema que es mucho más complejo.

    Lo que sostengo es que no podéis aislar una de las facultades del pensar, que no podéis apartar la razón de las demás facultades del intelecto, salvo en el caso de una lesión orgánica, estado patológico imposible de producir voluntariamente.

   Desde el instante en que el escritor se sienta ante la mesa lápiz en mano, existe una voluntad de producir y (no juguemos con las frases) el automatismo desaparece, pues él es esencialmente involuntario y maquinal. Desde el instante en que os preparáis para escribir, el pensamiento surge controlado.

    El automatismo psíquico puro -es decir, la espontaneidad, completa- no existe. Pues todo movimiento, como lo dice la ciencia, es transformación de un movimiento anterior.

    Sois víctimas de una apariencia de espontaneidad.

    Sé que hay otros estetas que han sostenido idénticas teorías. No creo que ignoréis que todo esto ha sido objeto de discusiones desde hace algunos siglos. El italiano Vico decía en su Scienza Nuova, publicada en Nápoles en 1725, que "mientras más débil es el razonar más robusta habrá de ser la fantasía". Y, sin ir tan lejos, Henri Bergson escribía, veinte años atrás, que "el sueño es la vida mental completa", ya que durante el sueño desaparecen toda tensión y esfuerzo, pues es la precisión que exige el coordinar la que obliga a esforzarse.

    Platón decía del poeta: "No cantará nunca sin cierto transporte divino, sin cierto suave furor. Lejos de él la fría razón; desde que quiere obedecerle, se acaban los versos, se acaban los oráculos."

    Creo que ello es evidente. Lejos del poeta la fría razón; pero hay otra razón que no es fría, que mientras el poeta trabaja se halla al unísono con el calor de su alma, y de la que pronto hablaré. Estamos ante una sencilla confusión de planos.

    Supongamos, incluso, que pudierais producir este automatismo psíquico puro, que pudierais disociar la conciencia a voluntad, ¿quién podría probaros que vuestras obras son superiores?, ¿qué con ello éstas ganan en vez de perder? Para qué dar tanta importancia a esta semipersonalidad (pues el automatismo sólo reside en los centros corticales inferiores) y no dársela a nuestra personalidad total y verdadera.

    ¿Acaso creéis que un hombre dormido es más hombre -o menos interesante- que uno despierto?

    No niego la existencia de los actos automáticos, pero ellos son precisamente los actos habituales, es decir, los más vulgares. Al pensar en algo importante, podéis arreglaros automáticamente el nudo de la corbata, sin que este gesto pase más allá de los centros cerebrales secundarios. Pero si pensáis en repetir dicho gesto, él ya se os ha hecho consciente, y el juicio y el control han intervenido. Cuando se repite varias veces un acto complicado, tiende a hacerse automático. Lo mismo ocurre en el dominio del espíritu.

    E igual cosa para los sueños. La característica del sueño consiste en la anulación de la voluntad. Esto no impide, desde luego, el que persistan otras actividades psíquicas. Pero, desde el instante en que queráis expresarías por escrito, la conciencia entra instantáneamente en el juego. No hay modo de evitar esto, y lo que escribáis no habrá nacido de un automatismo psíquico puro.

    Aunque no os hayáis dado cuenta, una buena dosis de control se os habrá mezclado al discurso.

    Sé que el automatismo entra en gran medida en la producción de las obras de arte; pero éste no es el automatismo del impulso que proclamáis sino el de la inspiración. Y los psicólogos hallan gran diferencia entre ambos.

    Ahora bien, esta manera de escribir, consistente en dejar correr la pluma bajo el impulso de un dictado automático que brota del sueño, les quita al poeta y a la poesía toda la fuerza de su delirio natural (natural en los poetas), les arrebata el misterio racial de su origen y de su realización, el juego completo del ensamble de las palabras, juego consciente, aun en medio de la fiebre del mayor lirismo, y que es lo único que apasiona al poeta.

    Si me arrebataran el instante de la producción, el momento maravilloso de la mirada abierta desmesuradamente hasta llenar el universo y absorberlo como una bomba, el instante apasionante de ese juego consistente en reunir en el papel los varios elementos, de esta partida de ajedrez contra el infinito, el único momento que me hace olvidar la realidad cotidiana, yo me suicidaría.

    Mi vida está pendiente de ese momento de delirio. Encuentro que lo demás no vale la pena de sufrirlo.

    El poeta no tiene en su vida ningún otro placer comparable al estado de clarividencia de las horas de producción.

    Por tanto, si vuestro surrealismo pretende hacernos escribir como un médium, automáticamente, a la velocidad de un lápiz en la pista de las motocicletas y sin el juego profundo de todas nuestras facultades puestas bajo presión, jamás aceptaremos vuestras fórmulas.

    Considero inferior vuestra poesía, tanto por su origen como por sus medios. Hacéis que la poesía descienda hasta convertirse en un banal truco de espiritismo.

    La poesía ha de ser creada por el poeta, con toda la fuerza de sus sentidos más despiertos que nunca. El poeta tiene un papel activo y no pasivo en la composición y el engranaje de su poema.

    Si seguimos vuestras teorías caeremos en el arte de los improvisadores. Todos los improvisadores actúan conforme a vuestros principios. No son los amos sino los esclavos de su imaginaría mental. Se dejan llevar por un dictado interno y el resultado es un rosario de fuegos fatuos que sólo toca nuestra sensibilidad epidérmica, nuestros sentidos más externos.

    No, por favor; es demasiado fácil, demasiado banal.

    La poesía es algo mucho más serio, mucho más formidable, y surge de nuestra superconciencia.
    Tal como dije en mis conferencias de Buenos Aires, de Madrid, de Berlín, de Estocolmo y de París, en el teatro de la plaza Rapp, en enero de 1922, "el poema creacionista sólo nace de un estado de superconciencia o de delirio poético".



    Voy, pues, a definir qué entiendo por superconciencia. La superconciencia se logra cuando nuestras facultades intelectuales adquieren una intensidad vibratorio superior, una longitud de onda, una calidad de onda, infinitamente más poderosa que de ordinario. En el poeta, este estado puede producirse, puede desencadenarse mediante algún hecho insignificante e invisible, a veces, para el propio poeta.

    En el estado de superconciencia la razón y la imaginación traspasan la atmósfera habitual, se hallan como electrificadas, nuestro aparato cerebral está a alta presión.

    La posibilidad de ponerse en ese estado sólo pertenece a los poetas, y no hay nada más falso que aquel refrán que dice: "De poeta y loco todos tenemos un poco."

    El ensueño poético nace generalmente de un estado de debilidad cerebral;(1) en cambio la superconciencia, el delirio poético, nace de una corteza cerebral rica y bien alimentada.

    En el delirio -que es mucho más hermoso que el ensueño- sigue estando controlada la razón (éste es un hecho comprobado por la ciencia), control que no existe en el sueño natural.

    Dicho control no es el de la fría razón de que habla Platón, sino el de una razón elevada hasta la misma altura, puesta en el mismo plano de la imaginación.

    El delirio es una especie de convergencia intensiva de todo nuestro mecanismo intelectual hacia un deseo sobrehumano, hacia un impulso conquistador de infinito.

    El delirio es irreal, absolutamente irreal en la vida. Pero es una realidad para quien lo produce y para quienes logran alcanzarlo, impregnarse de su atmósfera. Es decir, es una realidad en un plano diferente al ordinario. Es una realidad en ese plano extrahabitual que llamamos Arte.

    El delirio es la facultad que tienen algunas personas de excitarse naturalmente hasta el transporte, de poseer un mecanismo cerebral tan sensible que los hechos del mundo exterior pueden ponerlos en dicho estado de fiebre y alta frecuencia nemónica.

    La razón le sigue. La razón le ayuda a organizarse en la creación de ese hecho nuevo que él está produciendo. Paralelamente a la imaginación, en el delirio la razón sube hasta las grandes alturas en que la atmósfera terrestre se rarifica y se necesitan pulmones especiales para respirarla, pues si ambas no se hallan de acuerdo la razón se ahogará.

    Esta razón controla, esta razón aparta los elementos impuros que querrían mezclarse a los demás para estar en buena compañía. Ella es el tamiz y la organizadora del delirio, y sin ella vuestro poema sería una obra impura, híbrida.

    Y mientras que el ensueño pertenece a todo el mundo, el delirio sólo pertenece a los poetas.

    Una misteriosa conjunción de hechos, tan libres en su origen como en su causa inmediata, desata en el alma del poeta todo un mecanismo de juego de campanas a percusión, y la máquina se pone en marcha, cargada de millones de calorías, de esas calorías químicas que transforman el carbón en diamante, pues la poesía es la transmutación de todas las cosas en piedras preciosas.

    En suma: el estado de ensueño existe, nadie lo discute, todos los poetas lo conocen y ha sido proclamado tanto por los buenos como por los malos. He aquí como lo definía Sully Prudhomme, que no era un faro:

    "Contemplación interior de una sucesión de estados de conciencia asociados espontáneamente. La atención del soñador es maquinal e inconsciente, no le cuesta esfuerzo alguno; se parece a la del espectador que se halla cautivado por una escena dramática. Sólo consiste en una acomodación espontánea del espíritu a su objetivo, tal como el ojo se acomoda al suyo"

    Pero el estado de ensueño nada tiene que ver con el dictado automático ni con el sueño, y dicho estado de ensueño inconsciente vosotros lo cortáis, lo detenéis de inmediato en el instante en que queréis expresarle. El ensueño libre, al perder su espontaneidad, se transforma en ensueño sometido y lleno de grandes dosis de pensamiento regulador.

    Respecto a la imaginación, los surrealistas nos dan como novedad aquella definición que dice que la imaginación es la facultad mediante la cual el hombre puede reunir dos realidades distantes.

    Esta definición, que di en mi libro Pasando y pasando, en 1913, no como inventada por mí sino como la definición que uno encuentra corrientemente en cualquier texto de retórica que no sea muy malo, es tal vez una de las más antiguas que se conocen.

    No sólo la encontraréis en los textos de estética, sino que os bastará con abrir el Diccionario Filosófico de Voltaire. en el vocablo imaginación, y allí encontraréis: Ella reúne varios objetos distantes.

    Idéntica definición hallaréis en la Psicología de Abel Rey, publicada en París en 1903, en las páginas 309-311.

    Veis, pues, que ella no es de ayer, que no es tan original como creéis.

    Yo agregaba entonces, y lo repito ahora, que el poeta es aquel que sorprende la relación oculta que existe entre las cosas más lejanas, los ocultos hilos que las unen. Hay que pulsar aquellos hilos como las cuerdas de un arpa, y producir una resonancia que ponga en movimiento las dos realidades lejanas.

    La imagen es el broche que las une, el broche de luz. Y su poder reside en la alegría de la revelación, pues toda revelación, todo descubrimiento produce en el hombre un estado de entusiasmo. Al hombre le gusta que se le muestren ciertos aspectos de las cosas, ciertos sentidos ocultos de los fenómenos, o ciertas formas que, de ser más o menos habituales, pasan a ser imprevistas, a adquirir doble importancia.
    Pues bien, yo digo que la imagen constituye una revelación. Y mientras más sorprendente sea esta revelación, más trascendental será su efecto.

    Para el poeta creacionista será una serie de revelaciones dadas mediante imágenes puras, sin excluir las demás revelaciones de conceptos ni el elemento misterio, la que creará aquella atmósfera de maravilla que llamamos poema.

    En los manifiestos surrealistas hay muchas cosas bien dichas, y si los surrealistas producen obras que denoten un momento de gran altura del cerebro humano, serán dignos de todas las alabanzas.

    Debemos darles crédito, aunque no aceptemos su camino y no creamos en la exactitud de su teoría.

    En el manifiesto de André Breton, veo citados como ejemplos de imagen bella, como ejemplos de imagen muy depurada:

La nuit rentre dans un sac (2)

    O:

Dans le ruisseau il y à une chanson qui coule.(3)

    Dos imágenes de una banalidad espantosa y de una relación tan fácil como que una se basa en el lugar común La noche como boca de lobo y la otra en el clisé El canto del agua. Sin ser poeta pueden hallarse tales imágenes.

    Prefiero mucho más aquella mía que encontraréis en Horizon Carré, que dice:

La nuit sort de sous les meubles,(4)

    y en mi poema Adán, escrito en 1914, refiriéndome al mar:

No se sabe si es el agua la que produce el canto 
o si es el canto el que produce el agua.

    Sin embargo, de ningún modo las pondría como ejemplo al hablar de imágenes que no presentan ni el menor grado de premeditación.

    El vocablo premeditación me hace pensar en el problema del origen de las imágenes, problema que apenas bosquejamos hace un momento al hablar del automatismo psíquico puro.

    ¿De dónde procede el bagaje poético del poeta? ¿En qué época penetraron sus componentes en su cerebro?

    He aquí lo que deberíamos conocer y lo que no es posible saber.

    Nuestros cinco sentidos, como hormigas, parten por el mundo en busca de los alimentos que cada uno, entrando por su propio agujero, vendrá a depositar en su casillero particular. Las pequeñas hormigas depositarán su botín en él.

    ¿Pero recordamos qué día entraron? ¿Sabemos cómo las controló nuestra razón?

    Incluso mediante la más sutil y continua gimnástica introspectiva (pienso en la introspección bergsoniana), llegaremos a descubrir alguna vez el verdadero origen de todos esos residuos, de todas esas combinaciones en estado latente, sin fecha posible, que bullen en el fondo de nuestro cerebro y se multiplican como bacilos en cultivo.

    Pues en nuestro alambique espiritual, en constante ebullición, existen los que Loeb y Bohn llaman "fenómenos asociativos y sensibilidad diferencial" y la razón, a cada instante, mete su cuchara en este alambique de asociación y contrastes; y tal vez cuando proclamáis lo fortuito y lo arbitrario estáis como nunca lejos de ambos.

    No creo que las páginas más hermosas de la literatura hayan sido producidas bajo un dictado automático. Estoy convencido, incluso, de que las que parecen más locas provienen, por el contrario, de momentos en que nuestra conciencia se halla plenamente despierta.

    Cuando Ben Jonson en Volpone o el Zorro hace decir al viejo Volpone: Tus baños se harán en esencia de alhelíes, en espíritu de rosas y de violetas, en leche de unicornio, en aliento de pantera conservada en una caja y mezclada con vino de Creta. Beberemos oro y ámbar hasta que el techo gire hasta darnos vértigo", Ben Jonson no ha visto esto en un sueño, sino que su fiebre lírica ha subido por grados, su delirio se ha caldeado por etapas hasta permitirle hallar (mediante todas sus facultades) aquellos baños de aliento de pantera.

    Jamás olvidaré el gesto de admiración y las exclamaciones de Apollinaire cuando le mostré, durante la guerra, una tarde que comía en mi casa, esas admirables páginas de Ben Jonson, el dramaturgo inglés que tanto influyera en Shakespeare.

    Asimismo, cuando era estudiante, recuerdo haber subrayado páginas de Rabelais, asombrosas por su falta de sentido, por su voluntaria y buscada falta de sentido, que producían, no obstante, una perturbación especial en el espíritu, muy cercana a las perturbaciones que debe producir la más alta poesía.

    Sin duda recordáis, queridos amigos, el discurso del señor de Baiscul en el capítulo IX del Pantagruel:

    Precisamente pasaban seis blancos entre los dos trópicos, hacia el cenit y la malla, tanto más que los montes Rifos habían sufrido aquel año una gran esterilidad de embustes a causa de una sedición de cuchufletas que estalló entre los Barragüinos y lov Accursieros a propósito de la rebelión de los suizos que se habían reunido en el número de tres, seis, nueve y diez para ir al muérdago de año nuevo el primer día del año, cuando se lleva la cena a los bueyes y la llave del carbón a las jovencitas para dar la avena a los perros. Durante toda la noche no se hizo más (con la mano sobre la olla) que despachar mensajeros a pie y a caballo para retener los barcos; pues los sastres no querían confeccionar restos robados.

Una cerbatana
Para cubrir el mar Océano

    que, por el momento, estaba embarazada de una ollada de coles, según la opinión de los hacinadores de henos, pero los físicos decían que en su orina no reconocían ningún signo evidente.

Al paso de la aventurada, 
Comer hachas con mostaza,

    Dad también una mirada al discurso pronunciado por el señor de Humevesne ante Pantagruel:

    Si un pobre diablo acude a las piezas de baño para hacerse maquillar el hocico con bosta de vaca o para comprarse botas de agua, los sargentos que trasladan a los soldados de la ronda reciben el caldo de alguna lavativa o la materia fecal de una silla perforada en la cabeza. ¿Debemos, no obstante, cortar las mamas y freír las escudillas de madera? A veces pensamos en lo uno, pero Dios hace lo otro, y cuando el sol se ha puesto todos los animales están a la sombra. No quiero que se me crea esto último si no se lo pruebo a la gente en forma violenta y en pleno día.

    El año 36 yo había comprado un caballo tronzo de Alemania, alto y corto, de bastante buena lana, y coloración de semilla, como me lo aseguraban los orfebres, no obstante, el notario puso su etcétera en él. De ningún modo soy lo suficientemente docto como para coger la luna con mis dientes, pero en el pote de mantequilla donde se sellaban los instrumentos volcánicos corría el rumor de que el buey salado hacía encontrar el vino a medianoche y sin candela, aunque se hallara oculto en el fondo de un saco de carbonero, calzado y albardado con la testera y las escarcelas requeridas para freír en buena forma una cabeza de botón. Y cuán cierto es lo que dice el proverbio: que hace bien ver vacas negras en un bosque quemado cuando uno se halla gozando de sus amores.

    Hice que los doctos señores examinaran el asunto y, como solución, concluyeron que no hay nada como segar el verano en una cueva bien provista de papel y tinta, y de plumas y cortaplumas de Lyon, junto al Ródano, TARABIN TARABAS,(5) pues tan pronto como un arnés toca el agua, la carcoma lo roe hasta el hígado y después no hace más que sublevársele la tortícolis cuando se ha dormido luego de cenar, y he aquí lo que encarece tanto la sal.

Y la respuesta de Pantagruel:

    Considerar la horripilación del murciélago declinando valerosamente del solsticio estival para echar un requiebro a los cuentos de vieja que tuvieron el alfil del peón debido a las malvadas vejaciones de los lucífugos nicticoraces que se hallan bajo o el clima romano de un crucifijo a caballo que engafaba una ballesta con los riñones, el pedigüeño tuvo razón de calafatear el galeón que la buena mujer hinchaba, con un pie calzado y el otro desnudo, reembolsándole, bajo y tieso en su conciencia, tantas tonterías como pelos hay en dieciocho vacas y otras tantas para el bordador. Igualmente es declarado inocente del caso especial de las metrequeferías en que todos pensaban que había incurrido, de lo que no podía alegremente defecar, sobre la decisión de un par de guantes perfumados, de pedorreras a la candela de nuez, a la usanza de su país de Mirebalais, aflojando la bolina con las broncíneas balas de cañón cuyos pinches de cocina amasaban contestablemente sus legumbres roídas de lirón a todas las campanillas de gavilán hechas en punto de Hungría que su cuñado llevaba memorablemente en un canasto limítrofe bordado con hocicos con tres cabríos descaderados de canabaserías, a la perrera angular de donde sacan el papagayo vermiforme con el plumero.

    En las citas que acabáis de leer, es lo insólito, lo sorpresivo, lo que nos conmueve y disloca.

    Un poema sólo es tal cuando existe en él lo inhabitual. Desde el momento en que un poema se convierte en algo habitual, no emociona, no maravilla, no inquieta más, y deja, por lo tanto, de ser un poema, pues inquietar, maravillar, emocionar nuestras raíces es lo propio de la poesía.

    La vida de un poema depende de la duración de su carga eléctrica. Me pregunto si los habrá eternos.
    Es evidente que nada de aquello a que estamos acostumbrados nos emociona. Un poema debe ser algo inhabitual, pero hecho a base de cosas que manejamos constantemente, de cosas que están cerca de nuestro pecho, pues si el poema inhabitual también se halla construido a base de elementos inhabituales, nos asombrará más que emocionarnos.

    Lo que asombra no transporta, no eleva el espíritu hasta las alturas del vértigo consciente.

    Hay que ser un verdadero poeta para poder dar a las cosas que se hallan cerca de nosotros la carga suficiente para que nos maravillen; hay que ser poeta para enhebrar las palabras cotidianas en un filamento Osram incandescentes, y para que esta luminosidad interna caldee el alma en las latitudes a que se nos precipita.

    El poeta es un motor de alta frecuencia espiritual, es quien da vida a lo que no la tiene; cada palabra, cada frase adquiere en su garganta una vida propia. y nueva, y va a anidarse palpitante de calor en el alma del lector.

    Ser poeta consiste en tener una dosis tal de particular humanidad, que pueda conferírsela a todo lo que pase a través del organismo cierta electricidad atómica profunda, cierto calor nunca dado por otros a esas mismas palabras, cierto calor que hace cambiar de dimensión y color a las palabras.

    Debo citar nuevamente a Platón, que a veces dice cosas bellísimas sobre los poetas, sobre los poetas con los cuales se portó bastante mal en sus momentos de tonterías:

    Esta piedra que Eurípides llama magnética, y el pueblo heracleana, no sólo tiene el poder de atraer anillos de hierro, sino también el de comunicar su fuerza a los propios anillos, que pueden, como ella, atraer a otros; y a menudo puede verse una larga cadena compuesta de anillos suspendidos, a la que únicamente el amante presta la virtud que los sostiene. Del mismo modo la Musa transporta a los poetas hasta el entusiasmo; los, poetas, por su parte, la hacen descender hasta nosotros, formándose, así, una cadena de inspiración.

    Luego agrega que los grandes poetas deben "las bellas creaciones de su genio a una llama celeste, a un dios", y pocas líneas después defiende la verdad poética diciendo:

    Los poetas líricos no nos engarzan cuando nos hablan de todo aquello que su imaginación les hace ver.

    En la época en que yo apuntaba mis meditaciones acerca de la poesía, ignoraba las teorías del poeta Saint-Pol-Roux, pero ya un fluido secreto me llevaba hacia él. Por esto hablé a menudo de él, y cité muchas veces sus poemas, leídos en antologías, y me indignaba sobre todo contra Reny de Gourmont, quien, con una falta de respeto única, traducía sus imágenes al lenguaje vulgar y osaba establecer una tabla de estas mismas imágenes con un igual a de una impertinencia e ingenuidad intolerables.

    Debemos proclamarlo en voz alta: Saint-PolRoux fue uno de los pocos artistas que quisieron dar al poeta todo el prestigio que entraña este vocablo mágico.

    Yo aplaudo con todo mi corazón a los jóvenes poetas que han hecho resurgir al Magnífico, con toda su magnificencia natural, de un casi olvido horriblemente injusto.

    Yo mismo me siento avergonzado de declararlo: pero yo, en diez años que llevo en París, no pensé en comprar sus obras, y sólo en enero de este año fui al Mercure de France a pedirlas. Desgraciadamente están agotadas y no se piensa en reeditarlas.

       (¿No habría algún medio para hacerlas reeditar?)

   Ya en 1913, este hombre admirable dijo cosas que transcribo aquí con la mayor alegría:

    Geómetra es lo absoluto, el arte va ahora a fundar comarcas, comarcas que sólo participarán del universo tradicional por su único recuerdo básico, comarcas en cierta forma registradas bajo una rúbrica de autor; y estas comarcas originales donde la hora será dada por los latidos del corazón del poeta, donde el vapor estará constituido por su aliento, donde las tempestades y las primaveras serán sus alegrías y sus penas, donde la atmósfera será el resultado de su fluido, donde las ondas expresarán su emoción, donde las fuerzas serán los músculos de su energía, y de las energías subyugadas, estas comarcas, digo, el poeta en un patético parto las amoblará con la población espontánea, con sus tipos personales.

    La ciencia propiamente dicha nada tendrá que pretender de esos milagros, al declararse súbitamente la poesía ciencia en sí, ciencia de las ciencias, capaz de bastarse, en posesión de reglas caprichosas, que se diferenciarán de un poeta a otro, a pesar de provenir de una ley primordial, la ley de los dioses.

NOTAS


(1) En su manifiesto, André Breton escribe: "Knut Hamsum coloca bajo la dependencia del hambre esa especie de revelación a que yo estaba sometido." (El hecho es que entonces yo no comía diariamente.) Todos los alienistas están de acuerdo en que ella se produce en épocas de cansancio.(Nota de V. H.)

(2) La noche entra en un saco.

(3) Por el arroyo corre tina canción.

(4) La noche sale de debajo de los los muebles.

(5) Rabelais, tal como mi amigo Tristan Tzara y algunos otros poetas de hoy, también inventaba palabras.

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