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29/2/12

APUNTES PARA UN RETRATO DE HUGO MAYO


Sergio Román Armendáriz
San José, Costa Rica

Especial para Ximena de los Ángeles,
Quito, Ecuador


APUNTES PARA UN
RETRATO DE HUGO MAYO  [1]
a propósito de su
‘Magia de un final’
con una mención a su
‘Sepelio del papagayo K’




XIMENA: Van estos apuntes con el ánimo de aproximarme a un manuscrito del maestro, aplicando la  técnica de la fragmentación y la unidad que sugieren los puntos cardinales.

Anexo la diapositiva mencionada y otras que son pertinentes.


NORTE



¿Fue ‘Magia de un final’ el adiós lírico de Hugo Mayo?

 No lo sé, pero la respuesta que, a una atenta solicitud, envió a mi casilla postal, [2]  comienza así: 'Guayaquil,  Junio 12 / 80'.  (sic)

Esta fecha da una pista, pues su órbita vital se extendió entre 1897 y 1988.

Sin embargo, la mejor señal es el título que transparenta, con elegancia y sin angustia, el tema de asumir la entropía cuya ley se resume en la flor que abre sus pétalos en la mañana, los enciende al mediodía y los abandona exangües en el anochecer.

El sintagma consta de un sustantivo, ‘magia’, y de un vocablo ‘final’ que funciona cual adjetivo ‘de término’ (curiosa metáfora de la extinción), en este caso, escoltado por la preposición ‘de’ y por el artículo ‘un’, premisa que brindó a esta composición la opción de llamarse ‘Magia final’, pero tal elipsis hubiese lastimado esa evanescencia exacta (valga el oxímoron) que esos dos elementos mínimos proporcionan al conjunto con un aire de mortecino resplandor.

Y el deíctico: ‘La’ (magia…, en vez del ahorrativo ‘Magia de un final’) hubiese hurtado el encanto de la frase.



SUR

Se observan en la cubierta, asimismo, nítidos los detalles de la estampilla respectiva donde una figura resalta contra el fondo púrpura mientras al azar, triangulando un isósceles, yacen tres sellos usuales, siendo uno de ellos el del '12  JUN 1980' (sic) vaciado con una tinta que coincide con la fecha citada que conserva el color de esas lilas casi desvaneciéndose.

Al igual, de letra y puño, los rasgos del sobre:

'Poeta Sergio Román A.
-Apartado 5208-
San José - Costa Rica' (sic) 
(subrayados los nombres de la ciudad y del país)

Descansan, en lo alto, dos números del sistema de correos, el uno, mecánico: R035086 (en negro), y el otro, manual: el 9419 (en rojo) que invitan a disfrutar la búsqueda de connotaciones semióticas.



ESTE

En la parte interna, espera la paciencia de una hoja blanca dividida en dos secciones verticales donde, en la primera, se lee un saludo de cortesía que luego adquiere retórica altura a vuelapluma: [3]  

‘Gracias por su postal y por su afecto
En ancho abrazo lo estrecho desde este mar de agua dulce:
el río Guayas.
 hugo.’ (sic)

Es jitanjafórica y semántica la proximidad de la ‘ch’ dentro de un ‘ancho abrazo’ adelgazado por el verbo ‘estrechar’ semejando la gravidez de nuestro río madre (‘ría’ Guayas la llamamos también), convertida en ‘un mar de agua dulce’ (o en una mar abuela) por la magia de la lengua castellana.

Rebelde, incluso, en estas notas circunstanciales, después de ‘afecto’ elude el punto que sí lo colocó luego de su nombre enfatizado además por un trazo firme y ascendente.

En la segunda sección fluye:

'Magia de un final' 
(subrayadas estas cuatro palabras)

y, a continuación, la dedicatoria en letras minúsculas y también sus cinco vocablos subrayados:

'a  sergio roman, hermano
poeta.' (sic)

Luego, corren los diecinueve suspiros de la composición, cuyos renglones 1 y 2, exponen:

'Hoy que me mide el sol
parpadea el secreto de la muerte (...)'

eslabones que se enlazan, después de quince líneas espléndidas y, a la vez, crepusculares, con la fila penúltima y la última, la 18 y la 19:
'(...) y hay desmayo de versos         
en mi entierro!'

El deíctico obvio ‘un’ (desmayo...) hubiese empequeñecido el hallazgo.

El presagio se ha cumplido.

Cincuenta y nueve años después de su ‘Sepelio del papagayo K’, el aedo lleva visitando ‘la loma de los limoneros’, cada ‘martes’. Éste es el sentido literal del retornelo: ‘Yo también’, que va cerrando, uno tras otro los doce tercetos elegíacos.

En ese instante de cópula secreta entre el lector y la página, lo cuantitativo exhibe un prodigioso salto cualitativo, olímpico.

Las reglas se rompen cuando y porque –conociéndolas–, urge renovarlas.

De este modo, lo literal ha devenido en símbolo creador de infinitas asociaciones subliminales, por ejemplo, la proclama de la estrofa postrera del ‘Sepelio…’: ‘A la loma de los limoneros / ochenta y siete papagayos van los martes. / Yo también.’

(Por coincidencia significativa, en los horarios de la entidad donde he trabajado 87 cuatrimestres, los martes, para diferenciarse de los miércoles, llevan gozosos la marca de una ‘K’.)  



OESTE

Las cuatro diapositivas anexas, ahora, por medio de la interred mutarán su cuerpo físico en un lugar virtual o en un allí ubicuo, en su generoso 'Efecto Alquimia', Ximena, junto a mi reciente manifiesto dirigido 'Al Señor del Verso Ecuatorial', inspirado en la admiración que, aunque de diferentes signos estilísticos, profesamos (a nuestro genio epónimo), los integrantes de mi grupo literario, tanto es así que el Caballero de la vanguardia presentó a nuestro cómplice Hidalgo Ortega calificándolo como ‘el rebelde de su generación' dentro del primer libro plural que bautizamos CLUB 7, en 1954 y en la Casa de la Cultura del Guayas y en la página 5 , con la declaración de ser, entonces,  ‘… sólo cinco jóvenes unidos por la amistad…’ : Carlos, Ileana, Gastón, David  y Sergio.

Reitero. No sé si ‘Magia de un final’ allá, por 1980, fue el adiós lírico de Hugo Mayo o fue sólo un precedente pero, sé, que podría clausurar, a la perfección, la órbita que abrió con su ‘Sepelio del papagayo K’, su primer vuelo certero, quizá en 1921 o en sus alrededores, cuando un ciudadano oriundo del puerto de Manta y anclado en otro puerto, Guayaquil, adoptó su enigmático seudónimo. [4]

Sergio Román Armendáriz
CR, 27 de febrero, 2012
www.sergioroman.com


[1]  ‘Al Señor del Verso Ecuatorial’ es un prosema de SR inspirado en uno de sus tres maestros: HM  / Los otros dos fueron: José Joaquín Pino de Icaza y César Andrade y Cordero. Sus madrinas, Zaidaletty Castillo en periodismo y Nela Martínez en política. Fuera del Ecuador reconoce la influencia de Isaac Felipe Azofeifa, costarricense, y de los colombianos Eduardo Carranza y Porfirio Barba-Jacob. En España, San Juan de la Cruz. En el mundo, Kavafis y, sobre todo, Borges. S,
[2]  El apartado postal de SR en 1980, era el 5208, que compartía con su fraterno Nazario. Hoy, 2012, es el 808-2050, siempre en San José de Costa Rica, C.A. 
[3]  Menos impropio sería ‘a vuelacircuito’ porque las computadoras aunque nos permiten corregir con rapidez sin que se noten las manchas del borrador, constituyen un quehacer poco meritorio si lo comparamos con un momento en el que, sin tecnología, se afinaba casi solitario, el párrafo, gracias a un oído disciplinado para la ruptura, por la métrica. Ídem, ‘a vuelapluma’, no sólo tiene una sílaba menos (en poesía, importante contabilidad fónica) sino que evoca la liviandad de la brisa (pues el oficio demanda un entretejido de matemáticas aplicadas a la sugerencia y a la polisemia). S,
[4]  ‘En 1921  Miguel Augusto Egas Miranda adopta el seudónimo de Hugo Mayo y…’  En: Pesántez Rodas, Rodrigo. Visión y revisión de la literatura ecuatoriana. México, Frente de Afirmación Hispanista, 2010. (Pág.347, de 668).

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