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30/8/13

Micro Bio / Hugo Alemán Fierro

(10 de junio de 1899 - 3 de diciembre de 1983)

Yo no se qué magia tienen las mujeres
de las tablás - ánforas de perversidades - que
despiertan vivas ansias de placeres
y fiebres de raras voluptuosidades.

De: Elegías Errantes 




Alemán vino a la poesía con la dulzura suave y galante de Augusto Arias. Con su cesurada melodía verbal. Pero el huracán de la nueva sensibilidad lo encontró fresco, joven, capaz de recibir polen nuevo. Fué fecundado. Y su poema de hoy, sin perder totalmente la vida inicial, se alinea en las nuevas formaciones.

Obras:

Colaboró en revistas y periódicos. Figuró entre los fundadores del semanario "La Antorcha" con Néstor Mogollón, César y Jorge Carrera Andrade, Augusto Arias, Ángel Modesto y Ricardo Paredes, José Alfredo Llerena y Emilio Uzcátegui. 

Escribió "Tránsito de Generaciones", fue uno de los compositores del danzante "Vasija de Barro", en 1957 editó "Esbozo antológico de la poesía cuencana", escribe "Del ayer", "Presencia del Pasado", "Ernesto Noboa Caamaño: artífice del soneto "Emoción vesperal.""; en 1959 pubica el poemario "Distancias", en 1970 “Sucre, parábola ecuatorial”.

Vencimiento

Cataratas
pusieron en tus ojos las enseñanzas monjiles de la escuela.

Senos púberes.
Estalagmitas eréctiles del deseo.
Piel Íntima. Gruta de espasmos. Estadio virgen
para las olimpíadas del pecado.

Tu cuerpo
recorrerá de tumbo en tumbo
la integridad del campo. Dócil a la maniobra del destino.
Una viscosidad tibia
humedecerá la epidermis del tacto.
Germinará una vida
con el concurso de tu dolor y de tu sangre.

Tu aliento languidecerá sobre la molicie de la noche.
Surgirá el panorama del cansancio.
Entonces conocerás el alfabeto de la realidad.
Aprenderás a leer en el nigérrimo pizarrón de la tragedia
la inutilidad de las plegarias.

Reflexivo dolor extemporáneo.

La quilla del vicio
se clavará en las riberas de tu carne.
Una red de asperezas
obstará el paso de las consolaciones.
Se abrirá un paréntesis de miseria.
Abarcará tu vida. Tendrás miedo de que encierre también al hijo tuyo.

Tu corazón echará una franja roja sobre todos los prejuicios.
Restregarás tu cuerpo, una vez y otra vez, penosamente,
contra el monótono engranaje del sexo,
en amargo ejercicio.
Arrumbarás tus sentimientos en la recóndita negrura de una pocilga,
junto al niño dormido en el vellón de una sonrisa.

Casualidad. Un hombre enlazará tu espíritu convulso
con una hilacha de misericordia.
Regará tu esperanza amarillenta
la emocionada compasión de unas palabras.
Florecerá el amor en tu tristeza y en tu cuerpo.
Soñarás en el retorno. Pero tu afán se perderá en el tráfago
del sacrificio cotidiano.
En espirales nauseabundas
de humo, de alcohol y de espermatozoides.
En una ola de desesperación traumática.

La última estrella se habrá roto contra el charco del olvido.

La carne triste, purulenta, fláccida,
se internará en la angustia
del hospital. Irá al declive de la sombra.
Las fauces del orfanato 
se cerrarán tras la silueta de tu hijo
Y una claridad de lágrimas despejará las cataratas de tus ojos,
en un tardío deslumbramiento.
Junto al vórtice definitivo.


Fuentes:
Índice de la Poesía Ecuatoriana Contemporánea, Benjamín Carrión. 1937.

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