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21 de agosto de 2013

José María Egas

(Manta, 28 de noviembre de 1897 - Bahía de Caráquez, 16 de febrero de 1982)


Alma. . . no pienses mucho, que esa ruda faena
se llevará los dones de tu gracia infantil.
En cambio. simplifícate más y sé más buena ...

De La verdad


Dibujo, Joaquín Lorda


Al grupo de los poetas dolorosos y suicidas, Egas aportó su mística dulzura y su melodía verbal, fácil de retenerse para el recital de cámara. Los motivos de su lírica han querido siempre acercarse a un misticismo perdonador y bondadoso.

De entre el grupo inspirador de maestros del modernismo, Egas se entregó de todo corazón a la influencia de Nervo. Es uno de los pocos de su generación que, a pesar de su cantar dolorido, se ha dejado saturar de optimismo esperanzado y, silenciando su voz poética, se ha lanzado a la vida.

Obras

Poesía: Unción (1923); Unción y otros poemas (1941); El milagro (1941); Unción, El milagro y Otros poemas (1954); Canto a Guayaquil (1960); Poesías completas (Guayaquil, 1982. 2da. Ed). Consta en las antologías: Indice de la poesía ecuatoriana contemporánea (Santiago de Chile, 1937); Otros modernistas (Guayaquil, s.f.); Poesía viva del Ecuador (Quito, 1990); La palabra perdurable (Quito, 1991); Poesía modernista ecuatoriana (Quito, 1991).


La última tarde

La vida siempre igual!... Con su color de tedio, 
con sus tardes lluviosas que estremecen de frío
y son como la angustia de este mal sino remedio 
que nos va consumiendo de locura y hastío!

Dejar que el alma llore con su misma dolencia 
y se pierda en canciones vagas y misteriosas ... 
Seguir viéndolo todo con esa indiferencia
del que sabe el amargo secreto de las cosas!

Ya no nos queda nada!... Ni aquellos ojos negros 
que eran como el encanto de una noche dormida... 
Ni aquella risa loca que iba fingiendo allegros 
en ese pentagrama lírico de la Vida!

Y sentir un perfume como a novias lejanas... 
Y el corazón llorando con un dolor eterno,
con ese dolor místico que tienen las campanas
que lloran al crepúsculo de una tarde de invierno.

La lluvia sigue hilando su canción de abandono. 
Ha llegado la tarde final en que mi vida
cantará sus tristezas, y con su mismo tono, 
así, como una flauta, se quedará dormida...

(De La senda florida)


Fuente

Índice de la Poesía Ecuatoriana Contemporánea, Benjamín Carrión. 1937.
http://www.literaturaecuatoriana.com/htmls/literatura-ecuatoriana-poesia/jose-maria-egas.htm

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