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19/12/15

En qué se halla Sergio...


CONTAMOS HISTORIAS PARA EXPLICARNOS LA VIDA, 
exposición de la novelista Catalina Murillo Valverde,
a quien presentó Sergio Román
(Torre CENAC, Ministerio Cultura, San José Costa Rica,  11 diciembre 2015)

Contamos historias para explicarnos la vida. Queremos creer que todo pasa por alguna razón. El ser humano lleva muy mal el absurdo, el azar, el fatalismo. Por eso inventan cuentos los escritores y guionistas. Aunque cada vez más disimulada, la moraleja sobrevive en las historias, porque la estructura de la historia es nuestro mensaje: en dependencia de cómo la contemos o la terminemos, el mensaje será distinto. El cine rompedor juega precisamente a eso: el cómo es parte de la losofía de vida de una película; la forma es el fondo. ¿Aprender de la vida parece su ciente motivo para vivir?, ¿o el sentido de la vida es aprender? Se da, pues, la paradoja de que la vida merece la pena si se puede contar. Escribir historias de cine daría en sí mismo sentido a la vida.


10/12/15

Quince hojas de té de hierba luisa

Todos sabéis, amigos y poetas,
Platón nos desterró de su República
Con guirnaldas de rosas y violetas.

Sobremesa
Velada Palatina
Humberto Fierro
(Ecuador, 1890-1929)

Con esos versos inicia la presentación de Quince hojas de té de hierba luisa, la editora quien tuvo el honor de acompañar a Sergio Román Armendáriz en la materialización del libro que recoge las experiencias, anécdotas, versos, entre otros de quien fue testigo de una época. 

Poetas comprometidos con sus letras, con la política, con los camaradas, están plasmados en cada una de las páginas de este libro, nos encontraremos con Nela Martínez, Hugo Mayo, David Ledesma, Ileana Espinel y muchos otros que fueron parte de la historia del Ecuador, voces que dejaron su mensaje y que siguen viviendo mientras volvamos a leer sobre ellos o a repetir sus versos.

Román Armendáriz, S. (2015) Quince hojas de té de hierba luisa 

El libro en formato pdf puede ser leído en:
https://es.scribd.com/doc/292787201/Quince-hojas-de-te-de-hierba-luisa

3/10/15

Carta a un joven escritor (o escritora)

Arturo Pérez Reverte 

I

Pues sí, joven colega. Chico o chica. Pensaba en ti mientras tecleaba el artículo de la semana pasada. Recordé tus cartas escritas con amistad y respeto, el manuscrito inédito -quizá demasiado torpe o ingenuo, prematuro en todo caso- que me enviaste alguna vez. Recordé tu solicitud de consejo sobre cómo abordar la escritura. Cómo plantearte una novela seria. Tu justificada ambición de conseguir, algún día, que ese mundo complejo que tienes en la cabeza, hecho de libros leídos, de mirada inteligente, de imaginación y ensueños, se convierta en letra impresa y se multiplique en las vidas de otros, los lectores. Tus lectores.

Vaya por delante que no hay palabras mágicas. No hay truco que abra los escaparates de las librerías. Nada garantiza ver el fruto de tu esfuerzo, esa pasión donde te dejas la piel y la sangre, publicado algún día. Este mundo es así, y tales son las reglas. No hay otra receta que leer, escribir, corregir, tirar folios a la papelera y dedicarle horas, días, meses y años de trabajo duro -Oriana Fallacci me dijo en una ocasión que escribir mata más que las bombas-, sin que tampoco eso garantice nada. Escribir, publicar y que tus novelas sean leídas no depende sólo de eso. Cuenta el talento de cada cual. Y no todos lo tienen: no es lo mismo talento que vocación. Y el adiestramiento. Y la suerte. Hay magníficos escritores con mala suerte, y otros mediocres a quienes sonríe la fortuna. Los que publican en el momento adecuado, y los que no. También ésas son las reglas. Si no las asumes, no te metas. Recuerda algo: las prisas destruyeron a muchos escritores brillantes. Una novela prematura, incluso un éxito prematuro, pueden aniquilarte para siempre. Lo que distingue a un novelista es una mirada propia hacia el mundo y algo que contar sobre ello, así que procura vivir antes. No sólo en los libros o en la barra de un bar, sino afuera, en la vida. Espera a que ésta te deje huellas y cicatrices. A conocer las pasiones que mueven a los seres humanos, los salvan o los pierden. Escribe cuando tengas algo que contar. Tu juventud, tus estudios, tus amores tempranos, los conflictos con tus padres, no importan a nadie. Todos pasamos por ello alguna vez. Sabemos de qué va. Practica con eso, pero déjalo ahí. Sólo harás algo notable si eres un genio precoz, mas no corras el riesgo. Seguramente no es tu caso.

No seas ingenuo, pretencioso o imbécil: jamás escribas para otros escritores, ni sobre la imposibilidad de escribir una novela. Tampoco para los críticos de los suplementos literarios, ni para los amigos. Ni siquiera para un hipotético público futuro. Hazlo sólo si crees poder escribir el libro que a ti te gustaría leer y que nadie escribió nunca. Confía en tu talento, si lo tienes. Si dudas, empieza por reescribir los libros que amas; pero no imitando ni plagiando, sino a la luz de tu propia vida. Enriqueciéndolos con tu mirada original y única, si la tienes. En cualquier caso, no te enfades con quienes no aprecien tu trabajo; tal vez tus textos sean mediocres o poco originales. Ésas también son las reglas. Decía Robert Louis Stevenson que hay una plaga de escritores prescindibles, empeñados en publicar cosas que no interesan a nadie, y encima pretenden que la gente los lea y pague por ello.

Otra cosa. No pidas consejos. Unos te dirán exactamente lo que creen que deseas escuchar; y a otros, los sinceros, los apartarás de tu lado. Esta carrera de fondo se hace en solitario. Si a ciertas alturas no eres capaz de juzgar tú mismo, mal camino llevas. A ese punto sólo llegarás de una forma: leyendo mucho, intensamente. No cualquier cosa, sino todo lo que necesitas. Con lápiz para tomar notas, estudiando trucos narrativos -los hay nobles e innobles-, personajes, ambientes, descripciones, estructura, lenguaje. Ve a ello, aunque seas el más arrogante, con rigurosa humildad profesional. Interroga las novelas de los grandes maestros, los clásicos que lo hicieron como nunca podrás hacerlo tú, y saquea en ellos cuanto necesites, sin complejos ni remordimientos. Desde Homero hasta hoy, todos lo hicieron unos con otros. Y los buenos libros están ahí para eso, a disposición del audaz: son legítimo botín de guerra.

Decía Harold Acton que el verdadero escritor se distingue del aficionado en que aquél está siempre dispuesto a aceptar cuanto mejore su obra, sacrificando el ego a su oficio, mientras que el aficionado se considera perfecto. Y la palabra oficio no es casual. Aunque pueda haber arte en ello, escribir es sobre todo una dura artesanía. Territorio hostil, agotador, donde la musa, la inspiración, el momento de gloria o como quieras llamarlo, no sirve de nada cuando llega, si es que lo hace, y no te encuentra trabajando.

II

Hablábamos el otro día de maestros: autores y obras que ningún joven que pretenda escribir novelas tiene excusa para ignorar. Ten presente, si es tu caso, un par de cosas fundamentales. Una, que en la antigüedad clásica casi todo estaba escrito ya. Echa un vistazo y comprobarás que los asuntos que iban a nutrir la literatura universal durante veintiocho siglos aparecen ya en la Ilíada y la Odisea -relato, éste, de una modernidad asombrosa- y en la tragedia, la comedia y la poesía griegas. De ese modo, quizá te sorprenda averiguar que el primer relato policíaco, con un investigador -el astuto Ulises- buscando huellas en la arena, figura en el primer acto de la tragedia Ayax de Sófocles.

Un detalle importante: escribes en español. Quienes lo hacen en otras lenguas son muy respetables, por supuesto; pero cada cual tendrá en la suya, supongo, quien le escriba cartas como ésta. Yo me refiero a ti y a nuestro común idioma castellano. Que tiene, por cierto, la ventaja de contar hoy, entre España y América, con 450 millones de lectores potenciales; gente que puede acceder a tus libros sin necesidad de traducción previa. Pero atención. Esa lengua castellana o española, y los conceptos que expresa, forman parte de un complejo entramado que, en términos generales y con la puesta al día pertinente, podríamos seguir llamando cultura occidental: un mundo que el mestizaje global de hoy no anula, sino que transforma y enriquece. Tú procedes de él, y la mayor parte de tus lectores primarios o inmediatos, también. Es el territorio común, y eso te exige manejar con soltura la parte profesional del oficio: las herramientas específicas, forjadas por el tiempo y el uso, para moverte en ese territorio. Aunque algunos tontos y fatuos lo digan, nadie crea desde la orfandad cultural. Desde la nada. Algunas de esas herramientas son ideas, o cosas así. Para dominarlas debes poseer las bases de una cultura, la tuya, que nace de Grecia y Roma, la latinidad medieval y el contacto con el Islam, el Renacimiento, la Ilustración, los derechos del hombre y las grandes revoluciones. Todo eso hay que leerlo, o conocerlo, al menos. En los clásicos griegos y latinos, en la Biblia y el Corán, comprenderás los fundamentos y los límites del mundo que te hizo. Familiarízate con Homero, Virgilio, los autores teatrales, poetas e historiadores antiguos. También con La Divina Comedia de Dante, los Ensayos de Montaigne y el teatro completo de Shakespeare. Te sorprenderá la cantidad de asuntos literarios y recursos expresivos que inspiran sus textos. Lo útiles que pueden llegar a ser.

La principal herramienta es el lenguaje. Olvida la funesta palabra estilo, burladero de vacíos charlatanes, y céntrate en que tu lenguaje sea limpio y eficaz. No hay mejor estilo que ése. Y, como herramienta que es, sácale filo en piedras de amolar adecuadas. Si te propones escribir en español, tu osadía sería desmesurada si no te ejercitaras en los clásicos fundamentales de los siglos XVI y XVII: Quevedo, el teatro de Lope y Calderón, la poesía, la novela picaresca, llenarán tus bolsillos de palabras adecuadas y recursos expresivos, enriquecerán tu vocabulario y te darán confianza, atrevimiento. Y una recomendación: cuando leas El Quijote no busques una simple narración. Estúdialo despacio, fijándote bien, comparándolo con lo que en ese momento se escribía en el mundo. Busca al autor detrás de cada frase, siente los codazos risueños y cómplices que te da, y comprenderás por qué un texto escrito a principios del siglo XVII sigue siendo tan moderno y universalmente admirado todavía. Termina de filtrar ese lenguaje con la limpieza de Moratín, el arrebato de Espronceda, la melancólica sobriedad de Machado, el coraje de Miguel Hernández, la perfección de Pablo Neruda. Pero recuerda que una novela es, sobre todo, una historia que contar. Una trama y una estructura donde proyectar una mirada sobre uno mismo y sobre el mundo. Y eso no se improvisa. Para controlar este aspecto debes conocer a los grandes novelistas del siglo XIX y principios del XX, allí donde cuajó el arte. Lee a Stendhal, Balzac, Flaubert, Dostoievski, Tolstoi, Dickens, Dumas, Hugo, Conrad y Mann, por lo menos. Como escritor en español que eres, añade sin complejos La regenta de Clarín, las novelas de Galdós, Baroja y Valle Inclán. De ahí en adelante lee lo que quieras según gustos y afinidades, maneja diccionarios y patea librerías. Sitúate en tu tiempo y tu propia obra. Y no dejes que te engañen: Agatha Christie escribió una obra maestra, El asesinato de Rogelio Ackroyd, tan digna en su género como Crimen y castigo en el suyo. Un novelista sólo es bueno si cuenta bien una buena historia. Escribe eso en la dedicatoria cuando me firmes un libro tú a mí.

Fuente:



24/6/15

Presentación de "Quince hojas de té de hierba luisa"


1/6/15

2da. Nota Informativa

(Post Scriptum dirigido a alguien que me pregunta acerca de la ‘hierba luisa’)


Especial para EFECTO ALQUIMIA

‘Quince hojas de té de hierba luisa’

Sergio Román en sus 80 febreros


En pocas palabras resumo mi recuerdo (de hace siete décadas) alejado del té de mi infancia... asociando la ‘hierba luisa' con una casa señorial venida a menos. Así, pues, a pesar de su exquisita sinestesia, la recuerdo, digo, adornada con la pálida etiqueta de un 'té para la gente pobre pero trabajadora', clase social en la que seguimos sobreviviendo una de las ramas de los Armendáriz. 


SR /  CR, 28 de mayo, 2015

10/5/15

Nota informativa


Sergio Román Armendáriz
(Ecuador, 1934)

presenta sus

'Quince hojas de té de hierba luisa'
Quito, Efecto Alquimia, 2015 (111 págs.)
 roman.tico@outlook.com


Portada de Quince hojas de té de hierba luisa




La hierba luisa en mi época de estudiante de clase media pobre [(hacia la  mitad del siglo veinte más o menos cerca de la mitad del mundo) coincidente, en mi Ecuador de origen, con el segundo de los cinco desgobiernos de Velasco Ibarra (1944-1946)], era y me parece que sigue siendo una hojita de fácil adquisición con la cual, las madres (siempre ¡las madres!) de entonces, se las ingeniaban para preparar el té vespertino que se acompañaba con algún alimento barato, dúo constitutivo de una colación o refacción que calmaba, en parte, las exigentes hambres de muchachas y muchachos en crecimiento. / Siete décadas después, yo continúo acariciando esa hojita (en el título y en el prólogo de mis quince viñetas) a la manera de una metáfora. O, mejor, de una saudade, SR.





18/2/15

IX Certamen Literario Internacional «ÁNGEL GANIVET»

por Salomé Guadalupe Ingelmo

La Asociación de Países Amigos, con sede en Helsinki (Finlandia), convoca el IX Concurso Literario Internacional “Ángel Ganivet”. De nuevo el prestigioso certamen, centrado en esta ocasión en el género de Poesía, abre sus puertas.
En el presente año, ya el noveno de vida, el ganador será homenajeado, además de con su habitual premio en metálico y diploma, con un retrato del artista valenciano Alejandro Cabeza. Esta original iniciativa se puso en marcha la edición pasada, y se materializó en una obra valorada en 6.000 euros que está ya en manos de su modelo y ganador del certamen, el argentino Osvaldo Gallone.
Sobre Alejandro Cabeza, Osvaldo Gallone ha escrito con posterioridad:

«El núcleo constitutivo de los retratos de Alejandro Cabeza trasciende con holgura la intención trivialmente mimética para convertirse en otra cosa, en algo que excede y a la vez contiene la figura del retratado: los retratos de Alejandro Cabeza suponen una depurada y laboriosa destilación de la esencia de quien es retratado, un ejercicio de prístino desciframiento. Alguna vez Cabeza ha dicho con lúcida pertinencia: “Somos lo que pintamos”. Es una definición exacta y rigurosa. Pero también se impone enunciar que quienes somos retratados por Alejandro Cabeza somos lo que él ha pintado en el sentido más ontológico, existencial y profundo del término; somos, esencialmente, lo que él ha visto de nosotros; somos lo que su mirada ha percibido y lo que su mano ha ejecutado.
Cabeza no pinta ni retrata rostros y cuerpos, o bien es sólo en apariencia que en sus retratos se exhiben rostros y cuerpos; aquello que delinea Cabeza son almas y esencias».

El pintor valenciano, que se ha declarado en varias entrevistas fascinado por el ámbito literario, ha inmortalizado ya a más de treinta iconos de la literatura. Entre esos cuadros cabe destacar su retrato de Blasco Ibáñez, que está en el Museo Blasco Ibáñez de Valencia, sendos retratos de los escritores Alejo Carpentier y Nicolás Guillén, en la Unión Nacional de Escritores de La Habana en Cuba, o su retrato de Ana María Matute, en la sede principal de la Real Academia de la Lengua en Madrid.



Bases Completas del IX Concurso Literario Internacional
“Ángel Ganivet”



La Asociación de Países Amigos (A.P.A.), con sede en Helsinki, convoca al IX Concurso Literario Internacional “Ángel Ganivet”, que contempla modalidades de cuento y poesía.

El Concurso propone sus géneros con carácter bianual, correspondiendo la convocatoria de esta IX Edición al género de poesía. Las siguientes son las bases que finalmente lo rigen:


1.    Pueden participar todas las personas mayores de edad (es decir que hayan cumplido los 18 años) que lo deseen, cualquiera que sea su nacionalidad, siempre que presenten poemas (una obra por cada concursante) en lengua española, originales e inéditos, no publicados en ningún tipo de formato ni total ni parcialmente (incluido Internet), no premiados o pendientes de fallo en otros concursos, o a la espera de respuesta en un proceso editorial. El incumplimiento de esta primera base descalifica automáticamente al participante.

2.    El tema será libre.

3.    El original deberá estar mecanografiado a doble espacio, utilizando un tipo Arial, Times New Roman o similares, a 12 puntos. En documento a tamaño A-4, por una sola cara. Respetando unos márgenes no inferiores a los 2,5 cm en cada dirección (laterales y superior e inferior).

4.    El original de la obra se presentará únicamente en formato digital. El trabajo deberá ser enviado a la dirección electrónica: angelganivet@paisesamigos.com

5.    En el asunto del mail se especificará: “Para el IX Certamen Ángel Ganivet”. Se enviarán en el mismo correo dos archivos adjuntos en formato Word:

a)  En un archivo  que será denominado con el  TÍTULO DE LA OBRA (ejemplo: DON QUIJOTE DE LA MANCHA) en mayúsculas, se enviará la misma bajo seudónimo. 


· En el inicio de la primera página se colocará el NOMBRE DE LA OBRA y en la línea siguiente el SEUDÓNIMO, seguido del texto.

 · No se aceptarán envíos que incluyan, dibujos, fotos, links externos o cualquier otro tipo de adorno ajeno al propio texto.

b)  En otro archivo que será denominado con el TÌTULO DE LA OBRA – PLICA en mayúsculas (ejemplo: DON QUIJOTE DE LA MANCHA – HIDALGO), se enviarán los siguientes datos personales:


·         Título de la obra
·         Seudónimo
·         Nombre(s) y apellido(s)
·         Año, ciudad y país de nacimiento
·         Dirección de domicilio completa, incluido el país
·         Teléfono(s)
·         Correo electrónico 
·   Breve currículo literario. Incluido el currículum, los datos personales no deberán sobrepasar una página.

c)  Como los datos resultan esenciales, entre más razones, a la hora de informar a los reconocidos por el Concurso, si de inicio no son enviados completos, no será aceptada esa participación.

6.    Exigencias formales:


a.    La obra, ya conste de versos o líneas (para la poesía en prosa), tendrá una extensión máxima de 5 páginas.
b.    No se aceptará un conjunto de poemas sino un único poema.
c.     Las páginas estarán debidamente numeradas. Sin faltas de ortografía.
d.     El incumplimiento de estas reglas implicará la automática descalificación.

7.    Se adjudicará un único premio al mejor poema.

8.    El premio consistirá en: quinientos euros y diploma. Así mismo, el ganador tendrá el honor de ser retratado por el pintor valenciano Alejandro Cabeza, inmerso en los últimos años en un monumental proyecto que le ha llevado a inmortalizar a más de una treintena de escritores consagrados, entre los cuales doña Ana María Matute, cuyo retrato forma parte de los fondos de la Real Academia de la Lengua Española. El retrato del ganador del presente certamen, valorado en seis mil euros, será realizado en óleo sobre lienzo. A tal fin, el homenajeado se comprometerá formalmente a enviar el material fotográfico requerido a la mayor brevedad y cumpliendo con las normas que se le facilitarán llegado el momento.

9.    El plazo de admisión de originales terminará el 1 de agosto del año 2015 a las 24:00 horas de Finlandia.

10.  El fallo será inapelable y se hará público durante la entrega de premios que tendrá lugar en el Salón de Actos de la Delegación de la Unión Europea en Helsinki, el 27 de noviembre del año 2015 a las 18.00 horas. Si el premiado no puede acudir por sus propios medios, queda autorizado para designar a un representante que asista al Acto de Premiación en su lugar. O será representado, presumiblemente, por un miembro del Cuerpo Diplomático de su país.

11. La Asociación de Países Amigos se reserva durante un año, exento de retribución alguna a favor de los autores, el derecho en exclusiva de publicar y difundir por cualquier medio los trabajos premiados y finalistas si así lo considera pertinente. Así mismo, también pasado ese plazo de tiempo, la Asociación podrá publicar y difundir por cualquier medio, siempre con el generoso fin de contribuir a la expansión de obras literarias de valía incontestable, los trabajos premiados y finalistas sin obligación de remuneración pecuniaria alguna a sus autores.

12.  El ganador del IX Concurso Literario Internacional “Ángel Ganivet” deberá tener autorización de la Asociación de Países Amigos para cualquier acción que involucre a los textos premiados durante un año a partir de la fecha de la Premiación.
Los premiados se comprometen a mencionar el Concurso cada vez que publiquen el texto por sí mismos, o a garantizarlo cuando autoricen que el texto sea publicado por otros medios.

13.  El Comité Organizador de este Concurso y su Jurado no mantendrán comunicación alguna con los participantes respecto a sus textos, ni ofrecerán ninguna información que no sea el propio fallo recogido en el Acta Oficial de Premiación.

14. La composición del Jurado Calificador será dada a conocer al hacerse público el fallo del certamen.

15.  El hecho de concurrir al IX Concurso Literario Internacional “Ángel Ganivet” de la Asociación de Países Amigos implica la total aceptación de estas bases, cuya interpretación se reserva la Asociación y el Jurado Calificador.



Con la colaboración
del Ministerio de Educación y Cultura de Finlandia,
la Universidad de Helsinki,
la Delegación de la Unión Europea en Finlandia,
la Secretaría General de Inmigración y Emigración
del Ministerio de Empleo y Seguridad Social de España,
las Embajadas de Argentina, Chile, Colombia, México,
Perú, Venezuela, Uruguay
y la Cátedra Iberoamericana Itinerante de Narración Oral Escénica (CIINOE)


Para más información: 
+358 44 335 5160
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