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31 de agosto de 2019

La profundidad de unos versos


La historia de uno de mis poemas preferidos tiene fecha, el 10 de junio de 1997, cuando estaba por graduarme de la secundaria y recibí como regalo de mi profesor de filosofía el libro Creo en el hombre y en la comunidad, escrito por monseñor Leonidas Proaño. En la primera página mi maestro escribió:

"Ximena:
No hay caminos trazados de antemano para alcanzar la verdad y la justicia, y cada uno transita el suyo en su búsqueda y realización. 
Tampoco el camino está ausente de fariseos, impostores y claudicantes.
Hora es en que emprendas el propio en beneficio de todos, aunque en particular, de los pobres y excluidos, como lo quizo y lo hizo el hijo del carpintero hace 2.000 años. Lo recuerdas?
Así sea,
Tu amigo,
Carlos."

En Creo en el hombre y en la comunidad, monseñor Leonidas Proaño, habla sobre su pensamiento acerca de la familia, la comunidad, la sociedad, entre otros, y cierra la obra con el credo que le dio sentido a su vida y el poema Tú... te vas... No sé si sea justo para los poetas de oficio, que buscan inspiración, recursos, palabras, y demás, decir que de todos los versos que he leído, los de este poema son sin duda unos de los más profundos y con un mensaje que gira alrededor de distintos tópicos, mortalidad y permanencia, ecología, compromiso...

Tú… te vas...

Tú… te vas...
pero quedan
los árboles que sembraste,
como quedan
los árboles
que antes sembraron otros.

Los árboles
darán fruto
y darán también semillas.
Las semillas
cultivadas
se convertirán en árboles

Tú… te vas...
Pero, quedan
los árboles que sembraste:
más árboles,
y más frutos
y más fecundas semillas.


Leonidas Eduardo Proaño Villalba
(San Antonio de Ibarra, 29 de enero de 1910 - Quito, 31 de agosto de 1988).

Moseñor Leonidas Proaño. Foto: Archivo / EL COMERCIO
"Mons. Proaño no fue un académico de la lengua, gracias a Dios! Escribía con mucha sencillez de lenguaje y con un estilo directo. Su objetivo al escribir era el de enseñar. Cuando hablaba era como si estuviera leyendo un libro y cuando se lo lee es como si se estuviera conversando con él".

Obras:
Rupito (1953), Creo en el Hombre y en la Comunidad (1977), El Evangelio Subversivo (1977) y Concienciación, Evangelización y Política (1974).
El profeta del pueblo: selección de sus textos (1990), Educación Liberadora, Quedan los árboles que sembraste.

Fuentes:

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