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29 de junio de 2020

Juan de Velasco, catedrático y docente de la Real Audiencia de Quito


El padre Juan de Velasco, es conocido por su obra La historia del Reino de Quito y en los estudios que se han realizado de él, se han tomado en cuenta sus facetas de historiador y literato, sin embargo, mientras permaneció en la Real Audiencia de Quito, antes de la expulsión de los jesuitas, además de dedicarse a la investigación y recolección de datos de lenguas nativas, leyendas, tradiciones orales, entre otros, de realizar observaciones arqueológicas, científico-botánicas, zoológicas y geográficas, se ocupó también de la docencia y la cátedra.

 

El padre Juan de Velasco fue Prefecto de estudios mayores y Prefecto de estudios menores; Maestro de Prima, de Teología Escolástica, de Vísperas; de Moral, de Sagrada Escritura, de Filosofía, además, Maestro de Gramática Mayor y de Menor y Prefecto de la biblioteca de la Universidad [San Gregorio Magno].

 

Se tiene información de que ejerció su labor sacerdotal como catequista o de ‘adoctrinamiento a los indígenas’ y prefecto de la Congregación de Nuestra Señora de la Luz en la capital de la Provincia de Imbabura. Enseñó además física, matemáticas y ciencias naturales en los colegios de Quito, Ibarra, Cuenca y en Popayán. Fue catedrático de la Universidad San Gregorio Magno en Quito y de prestigiosa Universidad de San Marcos de la ciudad de Lima. Tuvo un desenvolvimiento notable y éxito en sus tareas de magisterio gracias sus actitudes de buen orador y didacta.


Cursus Phylosophici (1766) Tom. III. Joanes de Velasco 
elaborado por Petro de Escobar 


Las actividades docentes del padre Juan de Velasco en las distintas ciudades de la Real Audiencia de Quito, sus recorridos desde Popayán hasta Loja y el litoral además de las tareas sacerdotales y la enseñanza a los estudiantes de los colegios jesuitas y las universidades tuvieron como propósito darle acceso a la mayor cantidad de libros e informaciones referentes a estos territorios, también que pudiese recolectar datos de fuentes orales con entrevistas con los naturales que aún conservaban la memoria de sus pueblos ancestrales.

 

En esa época los Superiores jesuitas habían decidido escoger de los alumnos más notables de la compañía a los tres que más se hubieran destacado en la última promoción para encomendarles tareas “notables y delicadas” entre los elegidos se encontraba el padre Juan de Velasco, a quien se le encargó la gran obra de elaborar la Historia del Reino de Quito y la Crónica de la Compañía de Jesús de esta provincia, este proyecto de enorme magnitud permaneció pospuesto por muchos años y era uno de los más importantes e inaplazables.

 

Aunque la labor principal del padre Juan de Velasco no fue la cátedra o la docencia, mientras permaneció en la Real Audiencia y se le encargó alguna cátedra o instrucción en los colegios, la realizó de manera eficaz tanto que se ganó el afecto de sus alumnos y muchos lamentaron su partida hacia el destierro.



Fuentes:

 

Astudillo Espinosa, Celín (1978). Juan de Velasco: historiador, biólogo y naturalista (biografía). Editorial Casa de la Cultura Ecuatoriana.

5 de mayo de 2020

El legado de Rafael Larrea

Tomado de “Rafael Larrea, poeta de la liberación” escrito por Raúl Arias


Fortaleza inca de Sacsahuamuán, cerca del Cuzco.
A la izquierda Rafael Larrea, en el centro Hugo Bejar, artista cuzqueño,
y a la derecha Raúl Arias. Año 1965.


Recordar a Rafael Larrea Insuasti y hablar de él es siempre grato para mí porque es uno de los personajes que mejor habita en mi memoria, inquietándome, alentándome, sorprendiéndome con sus descubrimientos poéticos, alegrándome con su vitalidad y solidaridad con los de abajo, emocionándome con el pulso seguro de su voz, que nace entre las piedras de los ríos, en sus lavanderas que desean flores y frutas refrescantes, no futuros en remiendos, en su pescador saliendo vivo de su camisa rota, o llamándonos a caminar, a caminar con el un pie en la tierra / o con los dos pies / si es necesario/ pero nunca,/ nunca olvidándose de volar.

 

Para comprender mejor la obra poética de Rafael es necesario recordar algunos  rasgos esenciales de la década 1960-1970 y las siguientes, cuando el poeta elabora y publica sus libros de poesía. En el artículo titulado El poder de lo irreverente, Rafael  subrayaba:

 

El movimiento tzántzico dio una respuesta auténtica, creativa, movilizadora a la demanda ideológica-estética de nuestra literatura en un momento histórico concreto; una propuesta estimulante y multiplicadora cuando la producción poética había entrado en un  estadio de estancamiento y retroceso.

 

Rafael tentó y consiguió transmitir diferentes voces extraídas siempre de la entraña popular, desde abajo, poniendo en claro lo que abajo significa: el pueblo con su fortaleza, que a pesar de la opresión que sufre, siempre es el que nos da de comer, de vestir, de crecer y de alegrarnos. Ese pueblo que ahora, siglo XXI, sigue en el exilio obligado, enviando remesas de recursos obtenidos con su trabajo fecundo, con sus manos fuertes y poderosas, con su inteligencia viva y despierta.

 

En el artículo ya mencionado,  El poder de lo irreverente, que se publicó en la revista Diablo Huma  en marzo de 1990,  anota:

El movimiento tzántzico fue encontrando los elementos de su ideología y de su estética en un proceso vital de cuestionamiento y revaloración de lo nuestro, del pasado, de la cultura universal. Desarrollamos el pensamiento crítico, adoptamos una actitud consecuente con las necesidades históricas de nuestro pueblo en marcha a su futuro de libertad y pusimos todo empeño para dinamizar nuestra creatividad. Ubicados dentro de una corriente ideológica y estética de izquierda, sostuvimos la necesidad de una asimilación sustancial del Marxismo, así como la imprescindible asunción de una estética coherente, para lo cual penetramos  la textura del naturalismo, el realismo socialista, el surrealismo, el dadaísmo y más corrientes renovadoras.

Al final del escrito, bajo el epígrafe  de Manifiesto, Rafael proclama los principios ideológicos que rigieron la creatividad entre los tzántzicos:

Nosotros, los de este lado de la raya, nos negamos a redactar el testamento que tan acuciosamente solicitan todos quienes anhelan un respiro de irresponsable tranquilidad.

Mientras estemos vivos, hablaremos. Y muertos, también. No hemos nacido para morir. No hemos remado sobre arenas movedizas, ni hemos desintegrado nuestro ser. No hemos bebido la luna de Li Po en vano.

Somos los gestores y partícipes, los responsables de los actos y las palabras, de los sueños, de la actitud y el pensamiento, los proponentes y los jornaleros, los poetas que damos testimonio.

Espartaco, el primero de los Tzántzicos, nos enseñó a erguir la espalda adolorida de todos los esclavos y a luchar por la dignidad del hombre.

Nuestra misión en la tierra es crear, no sobrevivir. Nuestra tarea es transformar.

No hay una sola dimensión del ser. Se es un instante y también el resto de la piedra. Cada cual es su propia sombra.

Los hombres somos tercos, porque somos realidad.

Seguiremos cuestionando la eternidad de las esfinges, arrebatándoles su sacrosanta justificación de la propiedad privada que mantiene en las huachimanías a los desposeídos y humillados.

Tras los diluvios y los sismos, este otro tiempo. Tras una etapa de crisis, otra más general y profunda, y así en adelante porque los factores que la generan son los mismos. Pero son los otros, los opresores, los que están en crisis. Los poetas y los pueblos la resolverán a su favor cuando asuman las riendas de sus destinos. Este otro tiempo exige respuestas. Debemos dárselas. Unámonos.

Siguen vigentes la palabra nueva, el hombre y el mundo nuevos.

Así fue y así es Rafael Larrea,  un poeta de la liberación.

 

4 de abril de 2020

Las Cruces sobre el Agua (Una novela épica)

por Fabián Núñez Baquero

La Obra

Ilustración de Eduardo Borja Illescas
para Las cruces sobre el agua.

La novela es, en general, de carácter histórico-sociológico, y, en particular, de raigambre y desarrollo épicos. Los rasgos fundamentales de esta obra épica es que cuenta hechos históricos conocidos, es decir se asienta en el pasado de un pueblo, como el de Guayaquil, donde la vida, los amores, esperanzas y desesperos de la gente de los barrios pobres o marginales de la ciudad constituyen la anticipación y la textura social para el despliegue de un magno acontecimiento como fue la carnicería del 15 de noviembre de 1922 a cargo de los militares.  El estilo es directo, objetivo, con los diálogos de protagonistas y extras funcionando en ágil mezcla de escenas y cuadros ( tableaus ) dinámicos que dan visos de inmediatez y contundencia al relato:

- ¡Pan es lo que hay que exigir!
-Que suban el jornal esos caimanes!
-Queremos la baja del cambio!
-No! No! No!
-No! Fuera esos vendidos!
-Abajo el hambre!

Contada en tercera persona, la muchedumbre de personajes que transitan por el tinglado del acontecer impone una polifonía de voces que salen a relucir con algarabía y espontaneidad que convencen y afirman la experiencia vital del escritor. Sólo para intentar un ligero balance nombramos a Trinidad, la madre de Eduardo, a Magdalena, su madrastra, El Víbora, amante de Margarita Montiel, Malpuntazo, ese muchacho díscolo y teratológico,, Manyoma, el pervertido, Violeta, ensoñadora y sensitiva, el Pirata, la impredecible Gloria, la morena Trífila, Alfonso Cortés, uña y carne de Eduardo, Germania y sus hermanas….Rosa y Santiana, Tubo Bajo, Cuero Duro, Leonor, las Pandillas Sello Rojo y la de los Corta-Nalgas… Si bien los protagonistas son Eduardo Baldeón, el dirigente de los panaderos y Alfonso Cortés, empleado público y músico, la novela es un vivero de historias, una especie de voz múltiple y cósmica que converge como un océano al estallido social. Haber logrado que hable todo el pueblo y que cuente su realidad y sus contradicciones es la conquista magistral de Gallegos Lara:

-¿Se ha sacado la lotería?
- ¿Yo?
Violeta rió:
-Como no quiere ver a los pobres.

El tiempo no es lineal sino nostálgico y envolvente, con sentido de actualidad y de pasado y ambiente y personajes no son simplemente imaginados sino que poseen corporeidad y fuerza:
Los contrarios lo llamaban bolchevique. Él, en sus caras, los afrentaba de traidores. En una sesión, llegó a esgrimir una silla contra dos de los jefes de Confederación Obrera que, se aseguraba, estaban sobornados por uno de los bancos de la ciudad.

La historia que narra y los recursos utilizados dan una fisonomía y latido contemporáneos a esta obra cuya suculencia de hecho vivido nos hace admirar el camino andado por el escritor a pesar de sus limitaciones económicas y corporales Y no podemos deslindar la denuncia histórica contra el aparato de represión capitalista que el escritor lo hace nítidamente:

Sobre el cuadriculado de piedras que el sol tostaba, hombres, chicos, mujeres, rodaban, tiesos ya, o aún retorciéndose…

- No son pacos, son milicos!
-Pupos del Marañón!
-Criminales del Cazadores de Los Ríos
Después del Último Viaje de Eduardo Baldeón, cuando ya éste fue encontrado entre los acribillados y llorado por sus deudos, este último diálogo nos planta de lleno en el por qué del título de la novela:
- Hemos sudado mi teniente, con estos pendejos! ¿Para botarlos al agua es que los hemos acarreado acá a la orilla?
.Claro, pues, bruto! ¿Para qué sinó? Es por si acaso una exhumadera, no hallen tantos en el panteón.
-Pero van a flotar…

Para concluir, la novela es un cantero rico de recursos históricos y literarios y de problemas políticos y de organización que hasta el momento no han sido ni estudiados ni resueltos.

Esquema de Orientación

  • Infancia de Eduardo Baldeón, el protagonista, en La Artillería, abandono de su madre Trinidad, pandemia de bubónica en el Puerto, integración de Alfredo a la guerrilla del coronel Carlos Concha.
  • Regreso de la guerrilla. Amistad con Alfonso Cortés. Amores de Eduardo Baldeón y Alfonso Cortés con las hermanas Montiel, trabajo en el taller de Mano de Cabra, la rebaja de jornales y la amenaza de huelga.
  • Viaje de Eduardo Baldeón a Lima, amores de Alfonso Cortés con Violeta. Las broncas entre pandillas: Sello Rojo, Sello Gris y los Corta-Nalgas.
  • Eduardo regresa de Lima, se une a Leonor. Trabaja en una panadería donde cada vez rebajan los salarios. Eduardo se rebela y renuncia. .Baja general de salarios y devaluación monetaria
  • Hambre, movilización de obreros y todo el pueblo. Los militares tiran a matar. Un grupo pequeño de panaderos se arma y muere luchando con Eduardo, su dirigente.


Esquema Conceptual

  • Esta novela épica es un entretejido de historias del pueblo pobre, sus necesidades y esperanzas, su rebeldía desorganizada que, a la final, se enfrenta al genocidio militar.
  • La historia principal es la del panadero Eduardo Baldeón, un luchador en la revolución de Concha, que surge como dirigente de su gremio y se enfrenta a los militares porque no está de acuerdo con el hambre y el desempleo de la sociedad capitalista.
  • La historia paralela de Alfonso Cortés, amigo íntimo de Baldeón, resalta la leve diferencia de cultura y posición social que le permite a éste ser más consciente de los problemas, pero menos aventurado en la acción.
  • Cada historia, por mínima que sea, destaca una época de aguda convulsión social y económica, crisis bancaria, desempleo global y jornales de hambre.
  • Las organizaciones obreras y sus nombres, como la de Rosa Luxemburgo, señala la participación de las mujeres en la lucha y la influencia decisiva de la gran Revolución de Octubre de 1917 y de sus líderes.
  • El contraste drástico entre  el pueblo desarmado y la prepotencia militar convierte al esfuerzo épico de los humildes en un protestantismo débil y suicida y a los militares en asesinos.

Joaquín Gallegos Lara

Por Fabián Núñez Baquero

El hombre

Retrato al carbón de Joaquín Gallegos Lara,
realizado por Alfredo Palacio.

Joaquín Gallegos Lara, autor de esta novela, nació en Guayaquil en 1911 y murió en la misma ciudad en 1947.En lapso tan corto de existencia se despliega una serie de sucesos históricos de importancia colosal que, seguramente, fueron el rico caldo de cultivo no sólo para su devenir de novelista, sino- y lo que le robó gran parte de su generosa y apasionada existencia- para su labor de militante comunista revolucionario y firme defensor de la clase obrera.

En efecto, un poco lejos del final anómalo de los poetas decapitados y cerca de la Primera Guerra Mundial (1914) se inicia la vida del escritor, quien, en su infancia, atenderá, un tanto confuso y talvez esperanzado, a los acontecimientos-aunque lejanos, pero no menos vívidos- de la más grande revolución en la historia humana: la revolución rusa de Octubre de 1917 que tuvo repercusiones mundiales y cuya onda expansiva y problemas sociales conmocionan hasta el momento. Mucho más cerca de su circunstancia cotidiana estuvieron los sangrientos sucesos  de enero de 1912 que culminaron con el arrastre del General Eloy Alfaro , sus hermanos y conmilitones y el posterior levantamiento guerrillero del Coronel Carlos Concha en Esmeraldas para vengar la muerte del Viejo Luchador e intentar la continuación de la, en ese entonces, heroica revolución burguesa liberal. De hecho, uno de los capítulos de su novela (El primer viaje de Alfredo Baldeón), se refiere a estos magnos eventos.

No menos decisivos fueron los años 1925-27 en los cuales se desarrolla la Revolución Juliana, se fundan los partidos Socialista y Comunista en el país, bajo la zigzagueante política llamada de Bolchevización de Stalin en Rusia. De igual manera, la consolidación del modo de producción capitalista con el surgimiento de sindicatos y gremios obreros en la década del 20, cuya cuota inicial lo entregaron los trabajadores en la tenebrosa masacre del 15 de noviembre de 1922, fueron el fulminante material e ideológico que llevó a muchos intelectuales- como el caso de Gallegos o Gil Gilbert, Aguilera Malta  o José de la Cuadra- a integrarse en las filas de estos partidos que- de alguna forma, -aunque distorsionada- constituían la continuación del legado revolucionario de Lenin y Trotsky.

En el caso de Gallegos Lara, la nefanda carnicería de 1922 le sirve también para asentar- como constancia histórica- sobre todo en el capítulo X de su novela- estos trágicos sucesos que de manera casi testimonial constituyen la columna vertebral de su narración.

Como acucioso autodidacta, Gallegos Lara- igual que sus colegas intelectuales y políticos- no pudo pasar desapercibido a los acaecimientos de la Revolución Española, de la Guerra de los 4 Días en el Ecuador, de los infames Juicios de Moscú, en la década del 30 del siglo XX, así como de la Segunda Guerra Mundial, la Guerra del Perú y Ecuador y la Revolución denominada La Gloriosa en el país, en la década del 40. Todo este escenario histórico es de extrema importancia recordarlo para entender el por qué de las preocupaciones literarias y políticas de Gallegos Lara y el por qué del surgimiento de una literatura robusta y revolucionaria también, que hasta ahora no ha sido superada en el Ecuador. De hecho, así como la Revolución Francesa generó el romanticismo, de igual manera, la Revolución Socialista de Octubre prohijó el denominado Realismo Social. Una revolución en esencia es la transformación de todo, desde el modo de producción hasta el lenguaje, el pensamiento y la literatura.

Pero es evidente que la base histórica sin hombres estudiosos y trabajadores que la entiendan y hagan su labor, no significa nada. Gallegos Lara fue un hombre que leyó mucho y trató de absorber todas las literaturas del mundo, y muchas de ellas- como la francesa, las asimilaba del idioma original. Cumplía de esta manera lo que los maestros del marxismo siempre han afirmado: la cultura proletaria sólo puede surgir de una revolución social que al mismo tiempo, en su élite intelectual, pueda entender y asimilar todas las otras culturas, incluida la cultura burguesa.
Por su condición económico-social; por su carácter de minusválido, pues, por malformación genética, carecía de extremidades inferiores; por su dedicada entrega a su labor de autodidacta de las letras y la política y por su intransigente defensa de la clase obrera, Gallegos Lara es un ejemplo viviente de artista e intelectual orgánico al servicio de los desposeídos.

A los inicios de la década del 30, Gallegos Lara saca a luz, junto con Enrique Gil Gilbert y Demetrio Aguilera Malta, el libro Los que se van, una obra cuyo subtítulo  Cuentos del cholo y del montubio ya anuncia la esencia temática y la preocupación central de los jóvenes narradores. Con este libro se inicia un movimiento llamado Grupo de Guayaquil en el mismo que luego se incluirán José de la Cuadra y Alfredo Pareja Diezcanseco. Todos reconocerán en Gallegos Lara al más maduro y abanderado del grupo que representará la más alta expresión de la literatura ecuatoriana en la década del 30.

El autor sólo publicó en vida sus cuentos incluidos en Los Que se Van ( 1930) y su novela Las Cruces sobre el Agua salió a circulación un año antes de su muerte. Según José de la Cuadra, Gallegos Lara tenía escrita una novela de la época de la crisis del cacao, llamada La Bruja así como una sobre Los Guandos, los humildes estibadores indígenas y mestizos andinos. En 1956 la Casa de la Cultura Matriz publicó su ensayo Biografía del Pueblo Indio.

6 de marzo de 2020

Biografía del escritor Fabián Núñez Baquero

Fabián Nuñez B, en un bar japonés

Nació en la ciudad de Tulcán, Ecuador, Suramérica, en 1942. A los cuatro años de edad sus padres se instalan en Quito, capital del país, y desde entonces vivirá permanentemente en esta ciudad. Estudia en las escuelas José Martí, luego en los Hermanos Cristianos de San Blas, para culminar sus estudios escolares en la Escuela Simón Bolívar. Ingresa por dos años consecutivos en el Colegio Mejía sin terminar su bachillerato. Desde muy niño su gusto por la lectura le lleva a conocer de forma asistemática autores y disciplinas dispares, en lo que podría denominarse una facultad omnívora lectora, lo que le predispone a su carrera de autodidacta, que no la dejará nunca.

Para atender a su existencia realiza trabajos de pequeño comerciante, agente de seguros, profesor de colegio y universidad, entre otras actividades productivas. A los veinte años de edad ingresa en el ejército para estudiar electrónica al mismo tiempo que cumple con su responsabilidad de conscripto. Al salir del cuartel publicará su primer libro de versos, Voces errantes a los 26 años de edad. Desde entonces escribe incansablemente poesía, ensayo y narración. Podemos  citar, entre los publicados: Sísifo en los Andes, En torno a Montalvo, ¿Y quién detiene la luz? Mundo de guerras y revoluciones, ensayos sociales y literarios; Dijo la tortuga, cuentos y apólogos; Otra vez Léntula, Martes 13, Pura Lámpara, La bailarina y los dálmatas, narraciones; en poesía ha publicado La Uña de la Gran Bestia, Invitación a la vida, Solo de amor me rindo, Morir de España dos veces, Estadía en la Galaxia. Ocho títulos más permanecen totalmente inéditos.

*Biografía enviada por F. N. B para Efecto Alquimia