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31 de agosto de 2019

La profundidad de unos versos


La historia de uno de mis poemas preferidos tiene fecha, el 10 de junio de 1997, cuando estaba por graduarme de la secundaria y recibí como regalo de mi profesor de filosofía el libro Creo en el hombre y en la comunidad, escrito por monseñor Leonidas Proaño. En la primera página mi maestro escribió:

"Ximena:
No hay caminos trazados de antemano para alcanzar la verdad y la justicia, y cada uno transita el suyo en su búsqueda y realización. 
Tampoco el camino está ausente de fariseos, impostores y claudicantes.
Hora es en que emprendas el propio en beneficio de todos, aunque en particular, de los pobres y excluidos, como lo quizo y lo hizo el hijo del carpintero hace 2.000 años. Lo recuerdas?
Así sea,
Tu amigo,
Carlos."

En Creo en el hombre y en la comunidad, monseñor Leonidas Proaño, habla sobre su pensamiento acerca de la familia, la comunidad, la sociedad, entre otros, y cierra la obra con el credo que le dio sentido a su vida y el poema Tú... te vas... No sé si sea justo para los poetas de oficio, que buscan inspiración, recursos, palabras, y demás, decir que de todos los versos que he leído, los de este poema son sin duda unos de los más profundos y con un mensaje que gira alrededor de distintos tópicos, mortalidad y permanencia, ecología, compromiso...

Tú… te vas...

Tú… te vas...
pero quedan
los árboles que sembraste,
como quedan
los árboles
que antes sembraron otros.

Los árboles
darán fruto
y darán también semillas.
Las semillas
cultivadas
se convertirán en árboles

Tú… te vas...
Pero, quedan
los árboles que sembraste:
más árboles,
y más frutos
y más fecundas semillas.


Leonidas Eduardo Proaño Villalba
(San Antonio de Ibarra, 29 de enero de 1910 - Quito, 31 de agosto de 1988).

Moseñor Leonidas Proaño. Foto: Archivo / EL COMERCIO
"Mons. Proaño no fue un académico de la lengua, gracias a Dios! Escribía con mucha sencillez de lenguaje y con un estilo directo. Su objetivo al escribir era el de enseñar. Cuando hablaba era como si estuviera leyendo un libro y cuando se lo lee es como si se estuviera conversando con él".

Obras:
Rupito (1953), Creo en el Hombre y en la Comunidad (1977), El Evangelio Subversivo (1977) y Concienciación, Evangelización y Política (1974).
El profeta del pueblo: selección de sus textos (1990), Educación Liberadora, Quedan los árboles que sembraste.

Fuentes:

23 de agosto de 2019

De propia voz


El domingo 13 de abril de 1919, en la revista Caricatura, semanario humorístico de la vida nacional, se publicaba en la sección Nuestros artistas, quizás la única entrevista que el poeta Humberto Fierro haya concedido. Allí, primero en la redacción del diario La Nación y luego en local de La Palma, el autor conversó sobre su vida, gustos literarios y reflexiones poéticas. No podía faltar para el momento, el café, la cerveza y los cigarrillos.

Con motivo del 90 aniversario de la muerte de Humberto Fierro, transcribimos aquí la entrevista:

Nuestros artistas

Humberto Fierro


El poeta accedió a dejarse interrogar. ¿Conocéis a este poeta que vive en el silencio y lejos de la vida? Es el alma más delicada y extraña que han descubierto mis ojos en su interminable anhelo de hallar una emoción honda para el corazón... Y vino el poeta a verme. Estábamos en "La Nación". Y mientras yo daba fía a la prosa amazacotada con que se reviste de elegancia un editorial, el poeta hablaba con Julio Moncayo y Jorge Diez.

- Acabo de releer el "Quijote" y he salido en busca de aire y de la noche sedante, mientras Sancho se quedó llorando... No hay libro más triste que este libro maravilloso. 

El poeta, con una charla florecida de sonrisas, nos descubría las emociones que había cosechado a lo largo del libro divino. 

- ¿Y ahora qué libro piensa leer Ud? - Le interrogué yo, en tanto tocaba el timbre.
- Me gustan los extremos. Voy a empezar Amiel. Es otro libro de mis horas. Yo sigo el consejo de Balzac. "No es bueno siempre el mismo libro ni el mismo amigo".

El Regente entró, se llevó las últimas cuartillas del editorial y yo le decía al poeta:

- ¡Qué bello es Amiel! Parece imposible que sea el diario íntimo de un burgués.
- ¿Cómo puede figurase que Amiel haya sido un burgués? Alma tan exquisita...
- Bourget lo dice así.
- ¿Y Ud. cree en Bourget? Amiel fue un hermético, y eso ha de confundir Bourget con la burguesía. Bourget no pasa de ser el onanista de las burguesas. 

Julio Moncayo nos interrumpe. Y suelta una frase lapidaria en la que coincide plenamente con el poeta en su opinión sobre el novelista francés. Una frase que no puedo transcribir aquí...

- Bueno, les digo yo, vámonos! Es necesario, querido Humberto, que hagamos hoy el reportaje. 

Abandonamos la redacción. La noche estaba lunada y serena. Nos urgía un refugio y el poeta nos invitó a "La Palma". Cigarrillos, un poco de cerveza, un poco de café y empezamos a charlar.

- ¿Cuál es su aspiración de belleza, cómo define Ud. su ideal artístico?
- ¡La sinceridad! Yo tengo como principio la sinceridad, como el único elemento necesario para crear obras fuertes y originales. Y después el verso de Verlaine: "La música ante todo"...
- ¿Cuál es el poeta que más ha influenciado en su espíritu?
- Heine, Heine es el ruiseñor que más adoro - porque es el poeta de más sentimiento y que carece de artificio.
- ¿Y cuál juzga Ud. el mejor poeta del mundo?
- D'Annunzio, el de raza latina.
- ¿Y de América?
- Me gusta mucho Valencia por su poema "Los Camellos"; pero me parece en el resto muy artificioso.
- Pero si el arte es artificio.
- Sí. Pero el mejor arte está en saber ocultar el arte. Porque a mí solo me encanta lo que me emociona y destila sentimiento.
- Entonces, el parnasianismo no le agrada?
- Me agrada naturalmente, porque tengo el culto de las bellas formas; pero tan sólo como un intermezzo. Me da la sensación de penetrar a un santuario poblado de estatuas inertes. Y el supremo arte me parece el que logra llevarnos en el vértigo de la emoción, sin que tengamos ya ojos para analizar el verso ni detenernos en la rima. Gozamos su música, pero nos embarga íntegramente el sentimiento. Y al final exclamamos: ¡Qué gran poeta! y no: ¡Qué versos tan bien hechos!...
- Tiene Ud, razón. ¿Ama usted la tristeza? ¿Cree Ud. en la elegancia de la tristeza, y en ella como un elemento de arte?

El poeta sonrió. Nuestros cigarrillos despedían largas espirales de humo, retorciéndose en caprichosas hondas, que ante las pupilas medio cerradas fingían gráciles curvas pecadoras... Apuramos un sorbo de cerveza y el licor fulgía en los vasos con irradiaciones escandalosas de líquido topacio. 

- La tristeza es indispensable en el arte. Y yo voy tan lejos que creo que sin ésta no puede haber belleza. Pienso como Poe que la melancolía es el mejor ropaje que sienta al verso.
- La divina belleza de la melancolía, que dijo Leonardo, exclamé yo y continué:
- ¿Ama Ud. la luna?
- Sí, porque me vuelve lunático, es decir, un deseo urgente de cantar.
- ¿Le gusta el campo?
- Me encanta
- ¿Qué hora le place más?
- Las seis de la tarde. Tengo la obsesión de los crepúsculos. En mis poemas siempre hay un ocaso que rima armoniosamente con mi alma. Hagamos la prueba. Y nos recitó un poema maravilloso en que una dorada agonía de la tarde iluminaba la lamentación del alma frente a sus ruinas.
- ¿Ya ve Ud?, continuó. Y así todos, todos los cuarenta poemas que contiene mi libro "El Laúd en el Valle" tienen un crepúsculo.
- Es usted modesto o inmodesto?
- Nada. Solo quiero ser poeta y hacer arte.

Guardamos un instante de silencio. A veces, una pregunta o una respuesta daba lugar a largas disertaciones que nos apasionaban a los cuatro. Y en el hilo de la conversación tocábamos tópicos sugestivos a lo largo de los cuales iban desfilando almas y poetas en amable armonía. De allí surgió esta pregunta:
¿Qué le parece el criollismo? 

- Me parece una tendencia para poetas mediocres. El anhelo de circunscribir la belleza a una localidad cuando la aspiración del artista debe residir en el afán de trabajar obras universales. Figúrese a D'Annunzio forjando poemas criollos. Eso está bueno para los Chocanos. Recuerdo que una tarde fue Arturo Borja a mi cuarto. Llevaba en sus manos un paraguas de monja de la caridad: la varilla era de palo y la tela tan gruesa que parecía un globo. Lo colocó por allí. Más cerca se hallaba el mío, fino y estirado, dentro de la funda de seda. Arturo se fijó en el contraste que presentaban los dos y dijo: Fíjese poeta: D'Annunzio y Chocano. El italiano era el paraguas mío y el peruano su temible armatoste...
- ¿Qué concepto tiene Ud. de Arturo Borja?
- Era un muchacho genial. Yo sabía de su existencia, pero me lo figuraba un chiquillo pueril. Una mañana apareció en "El Ecuador", diario que redactaba Constantino Abelardo Espinosa, mi primer soneto "Fantasía desobligante"
- Lo conozco. Aquel que termina: Impaciente, Pegasa ya piafaba.
- Exacto. A la tarde me hallaba solitario en la plaza de la Independencia cuando se me acercó un muchacho recitando mi poema. Luego se me presentó. Era Arturo Borja. Charlamos largamente, nos fuimos al Club Pichincha y desde aquel instante fue mi mejor amigo, el único que interrumpía los silencios profundos de mi vida.
- Algo he oído de su vida. Es usted neurástico, verdad?
- Siempre lo he sido. Amo la soledad entrañablemente. Y vivo en mis neurosis como el pez en el agua.
El poeta sonrió levemente y añadió:
- Ahora quiero yo preguntar a Ud. una cosa: ¿qué entiende por neurosis?
Rápidamente repuse:
- Es la pregunta q' debemos hacerle al público.
- El público... bah!
- ¿Tiene Ud. el culto del yo?
- Sí. Cultivo mi yo intensamente, pero sin llegar a ser un Narciso.
- ¿Cómo crea Ud? - pregunté.
De memoria, siempre trazo los primeros versos primero en la imaginación y luego los traslado al papel.
- Le preguntaba esto, porque hay poetas que se sientan ante la cuartilla sin una idea sin ninguna emoción y luego cincelan un poema exquisito. Jiménez me parece de estos. A veces se torna por lo mismo inenteligible. 
- Claro es que Jiménez es poeta hasta en el W. C. A  mi me ha sucedido lo mismo, pero cuando no se trata de un soneto. Para el soneto es indispensable tener bien concebida la idea y bien planeado el asunto. Cuando el numen arde, si puede cantarse, en una como admirable inconsecuencia. Es lo que me pasó con mis "Dilucidaciones". Las cree en una noche de divina locura y nacieron sin que yo me dé cuenta. Las había escrito y al otro día constituyeron para mi una sorpresa. 

Has de saber, Hermano Lector, que "Dilucidaciones" es un conjunto de perlas y piedras preciosas q' le sirvieron de vasos lindísimos para que el poeta vaciara el pensamiento de su alma atormentada por el "mal de la vida".

- ¿Cuál le parece el primer poeta ecuatoriano?
- Crespo Toral tiene su mérito, como lo tiene Miguel Moreno; pero no alcanzan a emocionar. Son de esos poetas que para crear tienen la imaginación embargada por lo que dirá don Quintiliano Sánchez. Y lo que dice Quintiliano está bien les parece la última palabra. Son académicos. El primer poeta me parece Ernesto Noboa.
- ¿Y el prosista?
- Gonzalo Zaldumbide.
- ¿Qué opinión tiene sobre Calle?
- Un gran talento, pero una gran ignorancia. Trataba de hacernos creer que era un periodista ilustrado, porque citaba todo lo último que había leído en un catálogo. Pero desbarraba lamentablemente. Tiene sacrilegios y cosas inconcebibles como aquella de decir que Ruben Darío, Maesterlink y Verlaine son unos mostrencos.
- ¿No ha cultivado otras artes?
- Pinto un poco. Tengo varios apuntes. Y espero desocuparme un tanto de las urgencias de la vida para dedicarme el pincel. La música me encanta y tengo grandes disposiciones que no he cultivado. Cierta vez que me dediqué, a los quince días tocaba ya tres valses en el piano.
- ¿Cuáles son sus dioses mayores en la música?
- Beethoven, el primero, y luego Wagner y Chopin: Pero creo que el verso es la forma máxima del arte. 

Aún seguimos charlando largamente. Éramos cuatro juventudes que habíamos olvidado por un instante la cotidiana pena oscura y que habíamos dejado que nuestras almas se abandonen a su placer. Y viajaban en el júbilo de la conservación como la de Baudelaire viajaba embriagada de los perfumes...

Dilettante

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Notas al margen 


  • Quijote de la Mancha de Miguel de Cervantes (Alcalá de Henares, 29 de septiembre de 1547 - Madrid, 22 de abril​ de 1616).
  • El Amiel al que se refiere HF, es Diario íntimo de Henri-Frédéric Amiel (Ginebra, 27 de septiembre de 1821 - ibídem, 11 de mayo de 1881).
  • "La Palma" al igual que el "Club Pichincha" eran locales frecuentados por los poetas modernistas a inicios del siglo XX. Allí charlaban, declamaban poemas y bebían cerveza.
  • Paul Verlaine (Metz, 30 de marzo de 1844 - París, 08 de enero de 1896).
  • Heinrich Heine (Düsseldorf, 13 de diciembre de 1797-París, 17 de febrero de 1856).
  • Gabriele D'Annunzio (Pescara, 12 de marzo de 1863 - Gardone Riviera, 01 de marzo de 1938).
  • Edgar Allan Poe (Boston, 19 de enero de 1809 - Baltimore, 07 de octubre de 1849).
  • José Santos Chocano (Lima, 14 de mayo de 1875 - Santiago, 13 de diciembre de 1934).
  • Juan Ramón Jiménez  (Moguer, 23 de diciembre de 1881 - San Juan, 29 de mayo de 1958).
  • Rubén Darío (Metapa, 18 de enero de 1867 - León, 06 de febrero de 1916).
  • Maurice Maeterlinck (Gante, 29 de agosto de 1862 - Niza, 05 de mayo de 1949).
  • Ludwig van Beethoven​ (Bonn, 16 de diciembre de 1770​ - Viena, 26 de marzo de 1827).
  • Richard Wagner (Leipzig, 22 de mayo de 1813-Venecia, 13 de febrero de 1883).
  • Frédéric Chopin (Żelazowa Wola, 01 de marzo​ o 22 de febrero​ de 1810 - París, 17 de octubre de 1849).

22 de agosto de 2019

Catalina de Jesús Herrera


Nació en Guayaquil, el 22 de agosto de 1717. Fue bautizada con el nombre de Catalina Luisa. Desde muy temprana edad, sintió el deseo de ser monja y fue su hermano, un sacerdote dominico quien la indujo a las lecturas más profundas. Luego de algunos inconvenientes logra ingresar al convento de Santa Catalina de Siena de Quito profesando el 23 de abril de 1741, como "Catalina Luisa de Jesús, María y José".

En 1747 por orden de su confesor inicia la escritura de su autobiografía la que termina por quemar. Su segunda autobiografía la escribe desde el 8 de febrero de 1758 hasta el 29 de agosto 1760, la misma que fue publicada a finales del siglo XIX en "Antología de Prosistas", y el el siglo XX bajo el título Secretos entre el alma y Dios, autobiografía de la venerable madre sor Catalina de Jesús María Herrera.

Tras los temblores de 1755, se traslada por varios meses a distintas partes, donde suceden conversiones por intersección de Sor Catalina de Jesús. Los años posteriores es elegida priora y se dedica a la observancia, a cuidar de los enfermos y moribundos, demás de velar por el bienestar de sus hermanas del monasterio. Su muerte sucede en Quito, el 29 de septiembre de 1795.

Una de las anécdotas de la ciudad de Quito, que hace referencia a Sor Catalina de Jesús, es la que habla sobre la banca milagrosa en la que ella se sentaba a rezar o en la que dormía por penitencia, que hoy en día es visitada por mujeres que buscan tener hijos. 

Fuentes:

14 de agosto de 2019

La primera década

El camino del alquimista es solitario, su GRAN OBRA, es la transmutación, a la que se llega después de un proceso que solo puede ser comprendido luego de varios ensayos.

Fue el 15 de agosto del 2009 cuando cuatro jóvenes, que para ese entonces habíamos sido llamados a formar parte de los talleres literarios de la Casa de la Cultura Ecuatoriana, que en una memorable demostración de democracia, creábamos Efecto Alquimia. La aventura que nos planteábamos era la de conformar un colectivo que con el tiempo llegara a organizar recitales, publicaciones, un blog, una revista, entre otros, con el propósito de difundir la literatura del país y también -por qué no- nuestra obra.

Hoy, una década después y por diferentes motivos, Efecto Alquimia es la voz de solo una de las integrantes iniciales, la misma que trabaja incansablemente por rescatar a los escritores del pasado, su obra, su época y sus ideales.


Es momento entonces de brindar y dar gracias a los maestros, colaboradores y amigos... de recordar también a aquellos personajes que conocimos durante estos años.

Nos queda una sola inquietud y es que, en una década de trabajo, aunque planteamos nuestra misión y objetivos, Efecto Alquimia no ha formulado su Manifiesto y aunque no somos un movimiento poético, ni un colectivo literario, dejaremos ese mínimo legado.

Manifiesto de Efecto Alquimia


He aquí el pequeño manifiesto nacido del ideal de quien ha sido la voz detrás de Efecto Alquimia. Su propósito es encontrar una simple fórmula de creación en un tiempo en el que ya todo está creado. No somos pues un país sin pasado literario, desde nuestros ancestros y pasando por distintas líneas, la literatura ecuatoriana ha tenido grandes exponentes. Es por ello que en férreo rescate de sus enseñanzas planteamos:
  • La sinceridad, originalidad y musicalidad en la prosa y en el verso deben ser al escritor como la transmutación, la piedra filosofal o la panacea lo son al alquimista.
  • Lo universal y lo atemporal deben ser un empeño en la obra de cada autor. 
  • Como creador, uno plantea la estructura de su obra, su juego, y debe mantenerse en él para no perder el timón de esa nave que es la escritura.
Sabemos que no existe un camino fácil, la literatura exige trabajo duro, la inspiración no surge espontáneamente, el arte no es magia - los alquimistas lo sabemos - por eso debemos darle tiempo a la obra, investigar permanentemente, deleitarnos con la lectura, ser nosotros mismos y sin artificios, plasmarnos en el papel.

Ximena Flores Venegas
Alquimista y escritora

11 de agosto de 2019

La angustia de las horas


Para aliviar las horas tristes
de mi callada soledad
me basta… saber que tú existes!
y me acompañas y me asistes
y me infundes serenidad.


De Para la angustia de las horas



Ernesto Noboa Caamaño, nació en la ciudad de Guayaquil, el 11 de agosto de 1889. Perteneció a una prestigiosa familia de intelectuales y políticos. A corta edad, luego de terminar sus estudios básicos, se traslada junto con su familia a Lima, en la que recibe una excelente educación. Al volver a Ecuador, se instalan en Quito, donde conoce y hace amistad con el también poeta Arturo Borja.

Fue uno de los principales representantes de la poesía modernista del Ecuador, su existencia estuvo marcada por un incurable sentimiento de frustración. Buscaba incansablemente la perfección parnasiana en sus versos y dejaba claro un permanente conflicto (En mi conciencia íntima no sé cuál es más fuerte, si el gesto de la vida o el gesto destructor). Sus contemporáneos dirían que sin duda, él fue fue más completo y el más formado de los poetas de su época.

«Los poemas de Noboa son confesiones alarmantes de un hastío que se enfrentaba con morosa delectación a la muerte. Trataba de aturdirse, de embriagarse; muchas veces encanallándose con el nepente*, que no le concede el olvido buscado con tanto afán».

Isaac J. Barrera

Sus primeros poemas aparecieron en periódicos y revistas, en especial en la revista Letras, creada por Isaac J. Barrera junto con un grupo de amigos en 1912, como órgano de difusión del movimiento modernista en Quito. Luego sus versos aparecen en revistas internacionales como Revista de América y Revista Cervantes.

Viajó a España, estableciéndose en Santander para investigar los orígenes de su familia y visitó Francia, la de sus admirados poetas, sobre todo la de su amado Verlaine, con el propósito de internarse en una clínica especializada, en la que le pondrían remedio a su mal, sin embargo, fue inútil, la recaída llegó a su regreso.

Ya en Quito, se sumiría más en la angustia, la inconformidad, el desencanto y la evasión, sentimientos comunes en varios poetas ecuatorianos de inicios del siglo XX. Para olvidarse de todo consumía alcohol y drogas como la morfina y el cloral. 

Amo todo lo extraño, amo todo lo exótico; 
lo equívoco y morboso, lo falso y lo anormal: 
tan sólo calmar pueden mis nervios de neurótico 
la ampolla de morfina y el frasco de cloral.

de Ergo Sum

Había perdido a Arturo Borja, su entrañable amigo y seguramente ya sin él en las frecuentes tertulias literarias, sin poder brindar con la caña y el ajenjo, su soledad de hizo aún más profunda. En noviembre de 1919 participa como jurado en una iniciativa de diario El Comercio, acogida por la revista Caricatura para completar el poema C. Chaminade que Borja había dejado inconcluso.

Sólo he quedado en el sendero, hermano; 
tú, abandonaste el duro cautiverio 
por descorrer el velo de lo arcano, 
sediento de infinito y de misterio.

De A Arturo Borja

Colofón de Romanza de las Horas (1922)

En 1922 se publican 38 ejemplares de lujo de Romanza de las horas en las que se encuentran poemas de inigualable belleza como Para la angustia de las horas, Envío, Anhelo, Hastío, Emoción Vesperal, Ergo Sum, entre otros. Esta obra fue, según se cuenta, prácticamente arrancada de las manos del escritor, su amigo Cristóbal de Gangotena y Jijón se había empeñado en publicarle. Al parecer, ninguno de los poetas quiteños (Borja, Noboa y Fierro), tenían deseos de notoriedad, es por eso que no se habían preocupado por recopilar sus poemas, ni por publicarlos.

Entre el alcohol y las drogas, cada vez más lejano a su círculo de amigos y a la esfera pública, encerrado en sí mismo, mientras trabajaba en un segundo volumen de poesías titulado La sombra de las alas, le llega la muerte en la ciudad de Quito, el 07 de diciembre 1927. El reservado de la mesa no. 8 del Café Central, se quedó sin los dos poetas que fueron líderes del movimiento modernista.  Los admirados e imitados. Poco a poco, el resto, se fue alejando - no de los versos - sí de la vida bohemia.


Ilustración de un personaje quiteño
publicado en la Revista Caricatura en 1919.
Años después, uno de los poemas publicados, primero en la revista Renacimiento, en julio de 1916 y más tarde en Romanza de las Horas; Emoción Vesperal, causaría una controversia, al acusarse al escritor ecuatoriano de plagio. Ya que en 1915, el poeta argentino Emilio Berisso, habría publicado bajo el nombre de «Spleen» un poema prácticamente igual al de Noboa Caamaño. Este capítulo de la historia de la literatura es desconocido, sin embargo, en su momento, autores de prestigio que conocieron al poeta, defendieron la originalidad de los versos.


En 1958 se publica La historia de un soneto (J. A. Falconí Villagómez y Abel Romeo Castillo), a partir de un artículo de Francisco Dibella, en el periódico La Prensa de Argentina en 1955, en el que se señalan las semejanzas de los poemas y el posible plagio por parte del autor ecuatoriano. En La historia de un soneto se presentan testimonios y posibles pruebas a favor de Noboa, como la copia del original escrita posiblemente en 1910, con dedicatoria «A Manuel Arteta, como a un hermano» y firmado E. N. C. Pasado el tiempo, no se ha logrado dar por finalizado este conflicto. Aún así, no solo el citado poema sino la obra completa de Ernesto Noboa Caamaño, lo coloca dentro de los mayores representantes no solo de su época, ni de los modernistas, sino de la literatura del país.

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* Bebida que los dioses usaban para curarse las heridas y los dolores y que además producía olvido.

Fuentes:
http://www.cervantesvirtual.com/obra-visor/poetas-parnasianos-y-modernistas--0/html/000965c6-82b2-11df-acc7-002185ce6064_8.html
http://repositorio.casadelacultura.gob.ec/bitstream/34000/1025/1/FR1-L-000506-Noboa-Romanza.pdf
http://corporaciongrupoamerica.com/wp-content/uploads/2018/09/Revista-Am%C3%A9rica-105.pdf
http://repositorio.puce.edu.ec/bitstream/handle/22000/5864/T-PUCE-6022.pdf?sequence=1
http://repositorio.casadelacultura.gob.ec/bitstream/34000/1493/1/FR2-L-000003-Andrade-Perfil.pdf