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29 de septiembre de 2019

Uno de los siete...

Carlos Benavides Vega

Álvaro San Félix

Carlos Benavides Vega (Álvaro San Félix)

Nace en Guayaquil, el 09 de marzo de 1931. A temprana edad, junto a su madre, se traslada a Quito. Estudia en el Colegio Don Bosco de la Tola, obtiene un bachillerato técnico en mecánica industrial. Aunque su título no se relacionaba con el arte, fue en esa institución educativa, donde toma contacto con la mayor pasión de su vida, el teatro. Al leer en 1950, un anuncio en diario El Comercio, se une a la compañía de radio-teatro del maestro Hugo Vernel (José Guerra Castillo). Allí conoce a David Ledesma Vázquez, y más tarde a Ileana Espinel, Sergio Román Armedáriz, Gastón Hidalgo Ortega, Miguel Donoso Pareja y Carlos Abadíe Silva, con los que formaría el Club 7 de poesía

La noche es tan espesa 
que para ver tus ojos necesito un espejo
de río y de floresta.

de Poema de la búsqueda 

El debut de Carlos Benavides Vega como poeta, fue en el recital pre-fundacional del Club 7, el 29 de junio de 1953 en Quito, allí se leyeron los versos de El pescador de estrellas, poema que se perdió entre los papeles y el tiempo. Más tarde, en noviembre del mismo año, se presentó formalmente al grupo literario en las páginas de diario El Universo. 


Compañía de radio-teatro, en la foto David Ledesma,
Hugo Vernel y Carlos Benavides Vega.

¿Por qué nací tan móvil, tan lleno de paisajes, 
tan azul de luceros, 
con este corazón de brújula y de viento, 
con estos pies errantes de mañana y viajero…

de Alegoría del destierro

En 1954, se publica el libro Club 7, poesía donde Benavides muestra siete de sus poemas, quizás los que él consideró dignos de ser publicados. Luego de este breve período poético, se dedicó a viajar por América y Europa, a estudiar e investigar, a la historia y sobre todo, a la locución, el teatro y la dramaturgia. Ganó el Segundo Premio en el Concurso Nacional para Obras de Teatro promovido por la Unión de Periodistas de Quito, el Primer Premio en el Concurso de Teatro organizado por el Centro Municipal de Cultura de Guayaquil, el Premio del Sesquicentenario de la Universidad Central, Mención de honor en el Concurso Nacional de Teatro convocado por la Casa de la Cultura, Premio Nacional "Aurelio Espinosa Pólit", entre otros.

Durante su permanencia en Otavalo, colaboró con el Instituto Otavaleño de Antropología (IOA), escribió varios artículos y pudo poner en marcha el teatro histórico. Su nombre verdadero se diluyó frente al de Álvaro San Félix, el actor y dramaturgo. Murió en Quito, el 29 de septiembre de 1999.

Obras:

1954 Club 7
1962 Las Ranas y el Mar
1962 Teatro Ecuatoriano: cuatro piezas en un acto
1974 En lo alto grande laguna
1976 Un caballo para Helena
1979 La herida de Dios
1979 Espejo alias Chusig
1979 Teatro: Sesquicentenario de Otavalo 1829-1979
1980 Caudillo en llamas
1988 Monografía de Otavalo
1988 Sociedad Artística : decana y pionera en Otavalo : biografía de una joven abuela
1990 El Ojo de la Aguja
1991 Radiodifusión en la mitad del mundo: apuntes históricos
La muerte viene de Dallas (sin publicar)

Fuentes:
Varios autores (2017). Los 7 que fueron cinco, y viceversa. Efecto Alquimia. Quito - Ecuador
http://www.otavalo.org/sanfelix.html

28 de septiembre de 2019

Con la embriaguez de las estrellas...

Y los poetas muertos no irán a los sarcófagos
de rosas, sino a todas las fauces de los cráteres.
Así América, será una tempestad encendida en la noche
y un resplandor de lianas en el día.

de Los huracanes 




Gonzalo Escudero Moscoso


Nace en Quito, el 28 de septiembre de 1903. Desde muy temprana edad, inicia sus actividades literarias. Ferviente lector de Fray Luis de Góngora, Valery y Mallarmé. A los 11 años, en 1914, publica su poema Viento de Verano, en el periódico El Republicano, luego, gana el Concurso Nacional de Poesía para alumnos de segunda enseñanza, con Los poemas del arte y en 1922, la Flor Natural en el concurso por el centenario de la Batalla de Pichincha con Parábolas Olímpicas.

En sus años como estudiante en el colegio Mejía, junto con Jorge Carrera Andrade, Augusto Arias, Luis Aníbal Sánchez y Gonzalo Pozo, fundan en 1916, la revista El Crepúsculo y más tarde Vida Intelectual.

Tú, sólo Tú, apenas Tú en los desvaneceres
últimos de la llama de este candil de barro.
Río de miel dorada para ahogarme. Tú eres
hecha para morderte de amor como un cigarro…

De Tú.

Una vez concluidos los estudios secundarios, ingresa a la Universidad Central, a la Facultad de Jurisprudencia. Luego de lo cual, ejerce varios cargos públicos para después dedicarse a la carrera diplomática. Fue Primer Secretario y Encargado de Negocios en Francia, Estados Unidos, Panamá y Argentina. Embajador Extraordinario y Plenipotenciario en Perú y Francia, además representante del país ante la UNESCO.

Gonzalo Escudero se dedica a la poesía desde muy joven, según él mismo dice, nunca pudo saber "qué brújula infatigable me había conducido en esta pequeña y grande odisea”. Los temas tratados en sus versos se concentran en lo propio de América y - por su carrera diplomática - en aspectos de varias culturas y viajes.

Gonzalo Escudero

Escribió Poemas del Arte (1919), Las parábolas olímpicas (1922), Hélices de Huracán y de Sol (1933), Paralelogramo (1935), Altanoche (1947); Estatura de aire (1951), Materia del ángel (1953), Autorretrato (1957), Introducción a la Muerte (1960), Justicia para el Ecuador (1968), Variaciones (1972). Réquiem por la luz y Nocturno de Septiembre (1971) publicados póstumamente en 1983.

Fue miembro fundador de la Casa de la Cultura Ecuatoriana, Grupo América y la Sociedad Jurídico Literaria, además Miembro de Número de la Academia Ecuatoriana de la Lengua. Fallece en Bruselas, el 10 diciembre de 1973.



Fuentes:

22 de septiembre de 2019

La galería de los escritores

La más noble función de un escritor es dar testimonio,
como acta notarial y como fiel cronista, 
del tiempo que le ha tocado vivir.

Camilo José Cela (1916-2002) 


Fray Gaspar de Villarrel
(Quito, 1587 - La Plata, 12 de octubre de 1665)

De mi última visita al Centro Cultural Biblioteca "Aurelio Espinosa Pólit", luego del recorrido junto con el guía, quizás -por ser escritora- lo que más llamó mi atención es el sector al que se ha bautizado como Galería de escritores ecuatorianos. Se trata del pasillo Este de la edificación. Allí, en las paredes se encuentran retratos al óleo de los escritores ecuatorianos de distintas épocas y frente a ellos, coloridas ilustraciones con párrafos de algunas de las escritoras del país.

Nos da la bienvenida a este sector, el retrato de fray Gaspar de Villarroel, uno de los primeros valores literarios, nacido en Quito a finales del siglo XVI. Frente a él, una pequeña esquina decorada con cuatro retratos, tres pertenecen a los poetas modernistas, Ernesto Noboa y Caamaño, Medardo Ángel Silva y Arturo Borja, el cuarto es del padre Miguel Ángel Astudillo, todos realizados por el pintor Nicolás Delgado.

Historia del Reino de Quito (edición de 1841).

Al seguir con el recorrido, nos encontramos con el padre Juan de Velasco S. J., bajo su retrato, se encuentra su obra emblemática, la Historia del Reino de Quito, en la edición publicada en 1841. El manuscrito original de tres tomos (1789), es custodiado por esta biblioteca. En la pared opuesta la ilustración de quien es considerada la primera escritora ecuatoriana, Teresa de Cepeda y Fuentes, nacida en Quito en 1566, sobrina de la santa Teresa de Ávila, fue llevada desde muy joven a España, fue testigo clave del proceso de santificación de su tía.


Paso a paso por el largo pasillo, encontramos a Eugenio Espejo y sus Primicias de la cultura de Quito, José Joaquín de Olmedo y su Canto a Junín; fray Vicente Solano, Dolores Veintimilla de Galindo, Pedro Fermín Cevallos, Dolores Sucre Lavayen, Nela Martínez, entre otros. Zoila Ugarte, la última escritora que forma parte de la galería femenina, nos cuenta en un párrafo, un poco sobre la creación del periódico "Mujer" a inicios del siglo XX.


Al llegar al final del recorrido, nos despide siempre elegante y con una sonrisa, Jorge Carrera Andrade, el poeta, escritor, ensayista, traductor y diplomático que conoció el mundo y plasmó en sus obras un poco de cada cultura. Son en total, 29 retratos al óleo de escritores y 7 ilustraciones de escritoras. Poetas, narradores, cronistas de los siglos XVI, XVII, XVIII, XIX y XX, nos miran desde el pasado y de cierta manera, nos cuentan un poco de la historia literaria del país.

Retrato de Jorge Carrera Andrade, siglo XX.

18 de septiembre de 2019

El hombre que registró mundo

Jorge Carrera Andrade


Nuez: sabiduría comprimida,
diminuta tortuga vegetal,
cerebro de duende
paralizado por la eternidad.

de Nuez, Microgramas (1940)


Jorge Carrera Andrade nació en Quito, el 18 de septiembre de 1903. En su juventud fundó el grupo literario La idea, creó revistas y colaboró en algunas de ellas como Vida Intelectual del Colegio Mejía, LetrasCaricatura, América Latina, Lírica Hispana, entre otras. Más tarde también formaría parte del grupo Los Hermes. En 1925 su poesía Mademoiselle Satán publicada en la revista Fígaro, produce un escándalo provocando su expulsión de la casa paterna y la disculpa pública mediante una carta de justificación en el Diario “El Comercio”.

Era un hombre errante por naturaleza, solía ausentarse de la oficina, de la ciudad e incluso cuando pudo del país. Viajó a Europa donde tomó talleres de diplomacia en la facultad de Filosofía y Letras de Barcelona. En España y Francia colaboró en revistas y periódicos, editó y publicó también algunos de sus libros.

No he venido a burlarme de este mundo. 
Sino a amar con pasión todos los seres. 
No he venido a burlarme de los hombres. 
Sino a vivir con ellos la aventura terrestre.

de Vocación terrena

Estuvo vinculado al socialismo, fue elegido secretario del recién fundado Partido Socialista y delegado del mismo para asistir al V Congreso Internacional en Moscú, sin embargo se le niega la visa en Hamburgo. De este viaje, en el que tuvo que permanecer en París, surgieron amistades importantes como la de Gabriela Mistral, César Vallejo y Raúl Haya de la Torre.

Se destacó como ensayista, traductor, poeta y diplomático, esta última le permitió residir largas temporadas en España, Francia, Alemania, Japón, Estados Unidos, Venezuela, entre otros. Su conocimiento de otras culturas influyó en su obra, valorando tanto lo propio como lo de otros países.

Ejerció varios cargos públicos, fue Director General de la Sección Consular, Canciller de la República del Ecuador, Encargado de Negocios en Caracas, Ministro Plenipotenciario en Gran Bretaña, Vicepresidente de la Casa de la Cultura Ecuatoriana; fue parte de la delegación del Ecuador en la III Asamblea de las Naciones Unidas (París, 1948), misma en la que se elaboró la Declaración Universal de los Derechos Humanos. Fue miembro permanente del Ecuador ante la Unesco.

En reconocimiento a su trabajo literario, se le otorga el 21 de octubre de 1977, el Premio Nacional Eugenio Espejo. Fallece en Quito debido a una úlcera y problemas cardíacos, el 07 de noviembre de 1978.

Salgo a la calle como cada día.
Fantasma entre las casas me pregunto
el color de la hora, el rostro incierto
del azul que me mira
hasta arder en su fuego más recóndito.

de Hombre planetario



Obras:
  • Estanque inefable, 1922
  • La guirnalda del silencio, 1926
  • Mademoiselle Satán, 1927
  • Cuadernos de poemas indios, 1928
  • Estampas de Marsella, 1929
  • Boletines de mar y tierra, 1930
  • Latitudes, 1934
  • El tiempo manual, 1935
  • Biografía para uso de los pájaros, 1937
  • La hora de las ventanas iluminadas, 1937
  • Guía de la joven poesía ecuatoriana, 1939
  • Microgramas, 1940
  • País secreto, 1940
  • Canto Al Puente de Oakland, 1941
  • Destino de la poesía ecuatoriana de nuestro tiempo, 1942
  • Mirador terrestre: La República del Ecuador, encrucijada de América, 1943
  • Canto a las fortalezas volantes: Cuaderno del Paracaidista, 1945.
  • Lugar de Origen, 1945
  • Registro del mundo. 1945
  • El visitante de niebla y otros poemas, 1947
  • Rostros y climas, 1948
  • Aquí yace la espuma, 1950
  • Poesía francesa contemporánea, 1951
  • Familia de la Noche, 1953
  • La tierra siempre verde, 1955
  • La Moneda del forastero, 1958
  • Edades poéticas, 1958
  • El camino del sol: historia de un reino desaparecido, 1959
  • Hombre planetario, 1960
  • Viajes por países y libros, 1961
  • El fabuloso reino de Quito, 1963
  • Floresta de los Guacamayos, 1964
  • Interpretación de Rubén Darío, 1964
  • Crónica de las Indias, 1965
  • Retrato cultural del Ecuador, 1965
  • Interpretaciones hispanoamericanas, 1967
  • Las relaciones culturales entre el Ecuador y Francia, 1967
  • Poesía última, 1968
  • Misterios Naturales, 1972
  • Libros del Destierro, 1972
  • Obra Poética Completa, 1976
  • El volcán y el colibrí: autobiografía, 1989

Fuentes:
https://www.elmalpensante.com/articulo/3214/carrera_andrade
http://www.vallejoandcompany.com/la-corporeidad-de-lo-abstracto-en-los-microgramas-1940-de-jorge-carrera-andrade/
https://hablemosdeculturas.com/jorge-carrera-andrade/
http://www.diccionariobiograficoecuador.com/tomos/tomo5/c1b.htm

15 de septiembre de 2019

Mi último beso morirá en tus ojeras

¿Qué fuera de nosotros sin la sed de lo hermoso 
y lo bello y lo grande y lo noble?

de Epístola 

Retrato de Arturo Borja Pérez, obra de Nicolás Delgado.

Nacido el 15 de septiembre de 1892, en Quito, en el seno del hogar del jurisconsulto, Luis Felipe Borja Pérez y Carmen Amelia Pérez Chiriboga. Su infancia estuvo marcada por la figura de su padre quien educó a sus 16 hijos con una estricta disciplina. Arturo Borja, sintió desde pequeño gran afinidad hacia el arte, en especial a la poesía. A los 15 años había escrito sus primeros poemas y a esa misma edad sufre una herida en el globo de uno de sus ojos con la pluma con la que escribía. Con el propósito de curarse, viaja junto a un tío a París, ciudad en la que toma un curso de letras, ahí tiene contacto con la obra de Baudelaire, Verlaine, Samain, Mallarmé, entre otros. Su vida y su personalidad habían cambiado para siempre. 

A su regreso a Quito a los 17 años, su estancia en París le habían vuelto algo risueño y sociable. Forma un grupo literario con los jóvenes autores de la capital, se dedica a liderar la creación de revistas literarias, a la lectura, a escribir poesía y a la bohemia. Fue el líder indiscutible del movimiento modernista, mantuvo amistad con Humberto Fierro quien de carácter solitario consideraba a Borja como su mejor amigo, el único que interrumpía los silencios profundos de su vida. También fue cercano a Ernesto Noboa y Caamaño, al que conoció en Europa y con el que solía reunirse con más frecuencia.

¡La vida, la vida, la vida!
La negra miseria escondida
royéndonos sin compasión
y la pobre juventud perdida
que ha perdido hasta su corazón.

de Vas lacrimae


El grupo de poetas se reunía en los clubes como El Bodegón Bogotano, El murciélago, La casa del Embrujo, el Club Pichincha, entre otros; bebían vino, caña y cerveza, recitaban poesía y tenían profundas charlas sobre temas artísticos. Alguna vez emulando un recital nocturno en el cementerio Peré Lachaise de París, repetido en el cementerio Presbítero Maestro de Lima, ellos también organizaron el propio en el de San Diego. 

Arturo Borja se entregó de manera total a la poesía, ese era su más grande interés, sin embargo tampoco fue indiferente a los sucesos del país, en especial a los de Quito. En su poema Epístola, dedicado a su amigo Ernesto Noboa y Caamaño, se queja de la presencia militar "Hermano -poeta, esta vida de Quito, estúpida y modesta, está hoy insoportable, con su militarismo idiota e inaguantable". Además, participó como crítico en la revista Letras (1912). Su amplio conocimiento de la realidad nacional e internacional y su ávido gusto por la lectura, le facultaban para esta tarea. 

En el blanco cementerio 
fue la cita. Tú te fuiste 
dejándome en el misterio 
como nadie, solo y triste.

de En el blanco cementerio

Conoce a la joven guayaquileña Carmen Rosa Sánchez Destruge, quien fue amiga y musa del círculo modernista. Residía en la capital junto a su familia, su padre solía promover en su casa las reuniones literarias. Ella se entusiasmaba con las ideas del grupo e incluso los acompañó al recital nocturno realizado en el cementerio de San Diego, ese sitio se convertiría en uno de los lugares de encuentro para las citas entre Carmen Rosa y Arturo. 

Tras el fallecimiento de su padre en abril de 1912 y luego de heredar ocho mil sucres, el poeta declara su amor a Carmen Rosa y se casa con ella meses después, en una ceremonia privada el 14 de octubre del mismo año. 

Indiferentemente tiene mi herida abierta
el dorado veneno que me dio esa mujer:
Voy a entrar al olvido por la mágica puerta
que me abrirá ese loco divino: ¡BAUDELAIRE!

de Voy a entrar al olvido

La madrugada del 13 de noviembre de 1912, alarmada Carmen Rosa llama a su familia, el poeta de 20 años estaba muerto. Se había administrado una alta dosis de Veronal. El suceso conmovió a la sociedad quiteña, los jóvenes poetas modernistas quedaron desolados. Algunos testimonios de la época señalan que él manifestó su intención de quitarse la vida cuando su herencia se haya terminado. 

Portada de La flauta de ónix, publicada en 1920.

Su obra fue publicada póstumamente, en 1920, con el nombre de La flauta de ónix. Algunos de sus poemas, por su prematura muerte se quedaron inconclusos. En 1919, mediante un concurso literario, uno de ellos, C. Chaminade es completado por otro autor. El poema Para mi tu recuerdo, fue musicalizado por Carlos Brito Benavides como pasillo e interpretado por varios valores musicales del Ecuador.

Fuentes: 
Arturo Borja, “Revistas” , en Letras, Quito, Agosto 1912, Vol. 1 , No. 1, p. 31